El cuidado de nuestra mascota nos preocupa de la misma forma que el de cualquier ser querido con el que convivamos.

Una de las dudas más frecuentes que suelen tener todos aquellos que comparten su vida con un perro es la que surge en torno a la castración del animal.

Son muchas las voces que se alzan en contra de esta práctica quirúrgica y que aseguran que no es beneficioso para su animal. Como cualquier tipo de intervención, tiene beneficios y algún que otro inconveniente.

A continuación vamos a tratar de aclarar por qué y cuándo se debe castrar a un perro.

Cuando un perro es castrado lo que se hace es extirparle los testículos y la bolsa escrotal.

La castración consiste en una operación sencilla que no suele conllevar mayores complicaciones. El momento para realizarla suele ser cuando el perro ha cumplido ocho meses de edad. Esto debe ser así porque la castración de un perro debe realizarse antes de que su organismo genere testosterona.

Adoptar una mascota es la mejor opción que una persona puede tomar cuando decide compartir su vida con un animal. Pero una de las consecuencias de no castrar a los perros es que se pueden producir embarazos no deseados. La consecuencia de esto puede ser la de que existan cientos de cachorros que terminarán siendo abandonados. Por mucha voluntad que exista por muchas personas por adoptar a perros sin hogar, está en nuestras manos controlar el número de nacimientos de perros no deseados que muchas veces superan a la demanda de adoptadores.

Otro motivo para castrar a nuestro perro es que el celo de las perras atraerá a los machos no castrados. Si tu perro se encuentra en casa y no está castrado, sentirá una necesidad imperiosa de salir y aparearse. Tendrás que estar muy pendiente de que no se escape. Además, al negarle la libertad de movimiento que el perro querría en ese momento, se mostrará nervioso y ansioso.

Un perro castrado se mostrará más tranquilo. El único inconveniente que puedes encontrar en este tipo de intervención es que el perro puede sufrir algunas molestias, las propias tras una operación quirúrgica. Pero en cualquier caso serán molestias llevaderas que sobrepasará sin sufrir. No se trata de una intervención con la que el animal vaya a sentir dolores insoportables. La recuperación será rápida y con tu cariño y tus cuidados el perro se recuperará sin mayor problema.