Todos deseamos cuidar de nuestras mascotas y que sean felices hasta el final de sus días.

En este artículo vamos a centrarnos en un tipo de mascota muy común en millones de casas: los gatos.

Los dueños de estos encantadores animales deben tener claro que las atenciones y los cuidados hacia su gato cuando este es cachorro no son los mismos que deberán aplicar cuando el animal sea anciano. Pero ¿cuáles son los síntomas para saber que tu gato está mayor?

La edad media de los gatos domésticos puede oscilar entre los 10 y los 15 años. Los hay que llegan a vivir incluso más de 20.

Los síntomas de vejez en un gato, por lo tanto, pueden comenzar a aparecer cuando este llega a los 10 años de edad. Como nos ocurre a las personas, los gatos también tienen ‘achaques’ con la edad. Pueden aparecer ciertos problemas de salud y cambios de comportamiento que no se mostraban cuando eran más jóvenes:

  • Si vives con un gato en un piso o una casa y comienzas a detectar que se muestra menos activo de lo habitual, puede ser que los años estén comenzando a pesarle. Tal y como nos ocurre a las personas, es normal que con la edad los gatos rebajen su nivel de actividad y se muestren más pasivos y menos juguetones.
  • No usa la bandeja de la arena: que tu gato comience a hacer sus necesidades al lado de la bandeja de la arena pero fuera de ella y no dentro, llegado a una cierta edad, no tiene que ser indicativo de un problema de conducta o de que hayas seguido de manera errónea consejos para educar a tu gato. Muchas veces ocurre que con la edad avanzada de los gatos, algunos sienten dolores y molestias en sus patas y caderas traseras, lo que le impide meterse con facilidad en la bandeja de Torpeza: los gatos que alcanzan la vejez pueden perder ciertas facultades en algunos de sus sentidos y por lo tanto, mostrarse más torpes de lo habitual.
  • Problemas para comer: si detectas que tu gato de avanzada edad deja de comer como lo solía hacer y ahora come menos, es posible que esté sintiendo dolor en sus diente o encías. Con la edad, los gatos pueden acumular sarro, el cual puede provocar inflamaciones e infecciones molestas a la hora de masticar algún alimento.