Hay un determinado número de horas que necesitamos dormir al día para poder descansar y rendir durante nuestra jornada laboral y personal. La apnea del sueño es un problema respiratorio que interrumpe el descanso nocturno, provocando gran cansancio y somnolencia diurna.

Las personas afectadas por la apnea del sueño, roncan mientras duermen. Estos ronquidos terminan por provocarles bloqueos en la faringe y continuas paradas respiratorias durante el proceso del sueño, lo que hace que no descansen de manera adecuada. El sueño de las personas con apnea no es reparador.

Existen diferentes tipos de apnea (leve, moderada o grave), dependiendo del número de paradas respiratorias que se produzcan por cada hora dormida.

En la apnea leve, se produce una media de 10 paradas respiratorias por hora; en la moderada, la media de paradas por hora es de 20; y en la grave, las apneas pueden llegar a más de 30 por hora. Ante la duda o al detectar cualquier síntoma de apnea del sueño, lo más recomendable es acudir a un especialista para que nos indique las causas, el grado de gravedad y el mejor tratamiento a seguir.

Las causas que pueden provocar la apnea del sueño pueden ser variadas. La obesidad es una de las causas más frecuentes. Casi el 80% de las personas que sufren apnea del sueño, son obesas.

Otras causas son ciertas condiciones físicas como tener un cuello demasiado grande, un maxilar inferior más acortado que el superior o una determinada forma del paladar o de las vías respiratorias que obstruyen el paso del aire. También poseer unas amígdalas con un tamaño desproporcionado, pueden dificultar la respiración.

No todas las personas que roncan sufren apnea del sueño, pero los ronquidos sí son uno de los primeros síntomas que se detectan en aquellos que padecen esta patología. Suelen ser ronquidos fuertes y van acompañados de periodos repetitivos de silencio, que es cuando se producen las apneas.

Tratar este problema es necesario para proteger la salud de otros males que, como consecuencia de la apnea, pueden aparecer: dolores de cabeza, cansancio, irritabilidad, estrés, depresión y enfermedades cardiacas.

En el caso de personas con sobrepeso, las dietas sanas para adelgazar y la práctica de ejercicio físico son dos hábitos que deberían implantar en su rutina diaria para lograr perder peso y evitar la apnea del sueño.

En personas afectadas por la apnea del sueño y que son fumadoras o bebedoras, abandonar estos insanos hábitos, ayudará también a mejorar el problema nocturno.