Sudar es un acto humano que todos experimentamos alguna vez. En numerosas ocasiones hemos escuchado consejos sobre la importancia de la hidratación, sobre todo cuando sudamos en épocas de calor o al hacer deporte.

Pero el caso de la hiperhidrosis se trata de un problema diferente. Se da cuando una persona experimente una sudoración excesiva y no necesariamente ante estímulos mencionados anteriormente como consecuencia de estar expuestos a altas temperaturas o tras haber sometido a nuestro cuerpo a la práctica de ejercicio físico.

La hiperhidrosis es una enfermedad y los picos de sudoración que experimentan las personas que la padecen pueden aparecer en diferentes zonas del cuerpo en donde las glándulas sudoríparas producen sudor en exceso (sobre todo en pies, manos y axilas).

Los beneficios de la sonrisa para la salud son muchos, y la hiperhidrosis, si bien no es una enfermedad grave que ponga en peligro la vida del paciente, sí puede borrar la sonrisa de su rostro, pues se trata de un problema que suele provocar problemas de depresión, inseguridad y de sociabilidad.

El exceso de sudoración puede además perjudicar a la piel provocando mal olor, irritación y hongos.

Casi la mitad de las personas que padecen hiperhidrosis cuentan con algún familiar que padece el mismo problema. Por lo tanto, en la mitad de los casos el origen del padecimiento de la hiperhidrosis es hereditario.

Existen dos tipos de hiperhidrosis: la primaria y la secundaria. La primaria suele ser un problema crónico sin origen claramente definido y focalizado en una parte del cuerpo. Pero la secundaria suele se darse de manera esporádica con sudoración corporal generalizada y presentarse como consecuencia de otro problema de salud subyacente: menopausia, tratamientos con ciertos medicamentos, aparición de algún tipo de tumor, problemas de tiroides, etc.

La hiperhidrosis suele aparecer desde temprana edad. Para proteger la salud mental y física del paciente, existen diferentes tratamientos para combatirla:

  • Tratamientos eléctricos para paralizar de forma temporal la actividad de las glándulas sudoríparas que producen exceso de sudor en alguna zona puntual del cuerpo.
  • Existen algunos medicamentos que pueden ser recetados por los especialistas y que están destinados a desactivar de forma temporal a las glándulas sudoríparas.
  • Tratamientos con bótox: aunque este producto se suele asociar más a tratamientos de estética, al bloquear los músculos de la zona donde se inyecta, suele resultar muy efectivo para detener la actividad de las glándulas sudoríparas.
  • Cirugía: en casos externos existe la posibilidad de extirpar las glándulas sudoríparas de las axilas.