¿Te atreves con una de estas cinco posibilidades? ¡Querer es poder!

  • Un trabajo paralelo que cuyo salario se cobre por horas de tipo, limpieza de hogar o negocios, hostelería, planchado, cuidado de niños, clases particulares… En este punto nos referimos a los trabajos “clásicos” para obtener un dinero extra. Son válidos tanto para jóvenes como para adultos, aunque, como suelen requerir bastante esfuerzo físico, los jóvenes suelen afrontarlos mejor.
  • ¿Qué tal alquilar tu casa cuando tú no estés? Es decir, que tu casa se convierta en un hotel para estancias cortas. Todas las ventajas aquí.
  • Comida casera a domicilio o casa de comidas “de la abuela”. A todo el mundo le gusta comer sano, pero no tiene tiempo para hacerlo, es más, a veces las personas que viven solas o en pareja sienten, que cocinar platos demasiado elaborados solo para una o para dos personas es una pérdida de tiempo. Si eres un manitas en la cocina, ¡aquí está tu nicho de mercado! Si lo quieres compaginar con tu trabajo habitual, ve probando con pocas recetas y haciendo que se corra la voz entre tus conocidos. Más tarde, el destino te irá dando información. ¡Puede que hasta acabes con un programa de cocina en TV! Si no tienes ni tiempo ni medios para vender alimentos, ¿qué tal clases de cocina en casa? Une grupos reducidos y, ¡deja volar la creatividad en la cocina!
  • Habla con tus vecinos y organiza un mercado de segunda mano con todos los objetos que tenéis en casa y ya no utilizáis. ¡otras personas sabrán darles una segunda vida!
  • DIY: Do It Yourself, ¿las manualidades son lo tuyo? Aquí se abre un mundo infinito de posibilidades. Puedes hacer detalles para eventos, decoración de hogar o mantelerías, ¡lo que mejor sepas hacer! Quien sabe, a lo mejor acaba convirtiéndose en un negocio fructífero.

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