Si piensas que tu mayor problema al guardar tu dinero en casa es que te lo roben unos ladrones o que quede inválido por un incendio o una inundación, estás equivocado.

Probablemente la inflación sea la clave financiera más a tener en cuenta en este caso. Esto se traduce en una disminución del valor real del dinero. Este fenómeno se entiende mejor si nos fijamos en un período largo de tiempo, y pensamos cuánto nos costaba un producto entonces y qué precio tiene ahora.

Otro inconveniente de guardar dinero en casa es la imposibilidad de acreditar la procedencia del dinero. Si guardamos nuestros ahorros en el hogar y de repente hacemos un gasto importante, lo más probable es que Hacienda abra una investigación en la que deberemos poder acreditar la procedencia del dinero en cuestión.

Si no tenemos un justificante del banco que acredite de alguna manera una procedencia lícita del dinero, Hacienda nos pondrá una sanción económica que puede llegar hasta el 52% de la cantidad pagada.

En definitiva, guardar el dinero en casa no es seguro:

-Nadie nos garantizará nuestro dinero en caso de pérdida.

-Hacienda nos pedirá explicaciones de la procedencia de ese efectivo.

-La inflación se convertirá en nuestra mayor pesadilla.

-No podremos hacer pagos en efectivo de más de 2.500 euros. En un comercio o empresa.