Y es que existen gastos que podríamos reducir sin que nuestro estilo de vida cambiara demasiado: son los llamados “gastos hormiga”.

¿Sabes cuánto dinero se va en esos pagos pequeños e innecesarios a los que no damos importancia, pero que sumados, nos afectan al bolsillo?

Son importes aparentemente insignificantes que pasan desapercibidos. Obviamente damos mayor importancia a las compras más importantes que a los pagos pequeños, porque al desembolsar 5 o 10 euros, no pensamos que pueda afectar a nuestra economía, pero ¿qué sucede si sumamos todos esos gastos cada mes? Pueden suponer más del 10% de nuestros ingresos y cuando hacemos cuentas vemos que importan más de lo que pensamos.

¿Te suena alguno de éstos?:

  • un café en el bar
  • unos snacks
  • la revista de decoración
  • la revista del corazón
  • unos caramelos
  • tabaco
  • la quiniela o cualquier juego similar
  • la cervecita del aperitivo o la copa afterwork
  • el taxi porque me no me he organizado y se me ha ido la hora
  • unos pasteles que me llevo a casa
  • un heladito

Supón que ganamos 2000 €; nuestros gastos hormiga sumarían unos 200 € al mes y un total de 2400 € anuales, es decir que nos comemos más del sueldo de un mes cada año en “menudencias”.

Para evitarlo, siéntate y revisa tus cuentas, detecta por dónde se escapa tu dinero: elimina lo que puedas y piensa cómo ajustar los gastos de los que no quieras prescindir. Por ejemplo, algunas de las suscripciones más populares de entretenimiento, se pueden compartir, lo que reduciría tu gasto y lo seguirías disfrutando.

Ahora que sabes lo que son los gastos hormiga, ¿qué más ideas se te ocurren para acabar con ellos?