Antes de nada, os adelantamos que los datos no son ni para celebrar, ni para “tirar cohetes”. Mejor, tal y como reza el subtítulo del estudio, debemos continuar siendo prudentes…

Este informe recoge los resultados relacionados con la siniestralidad y número de accidentes de jóvenes de entre 18 y 35 años al volante, aunque, cabe señalar que no se toman en cuenta factores como los derivados de la presencia de alcohol y drogas. Hecho que, por triste que parezca, está directamente relacionado con el ocio en la juventud de hoy en día (esperemos que no sea así en la futura).

El estudio, Jóvenes conductores: por qué es necesario ser prudente, analiza los datos de la Estadística de Seguros del Automóvil (ESA) del sector asegurador teniendo en cuenta parámetros como el tipo de turismo (nada de motos ni otros vehículos) y su estado, así como la edad y experiencia del conductor. También realiza un ranking de accidentes por provincias y establece una serie de conclusiones globales como las siguientes.

  • La probabilidad de que los conductores jóvenes (18-35 años) sufran un accidente de coche es superior a la de los conductores más experimentados. Hasta aquí, no hemos descubierto América. Malos hábitos, inexperiencia, ansias de libertad y velocidad, afán por sorprender a los demás... Entre los 18 y los 27 años los datos son todavía peor que a partir de los 28 años. La madurez, ya sabéis…
  • Soria es la provincia de España donde mejor conducen los jóvenes seguida de Cuenca, Huesca, Cáceres, Segovia y Ávila.
  • Por el contrario, provincias como Las Palmas y Cádiz son las que tienen los peores conductores. A decir verdad, es en el sur del país donde las cifras de accidentes se disparan. Provincias como Sevilla, Málaga, Almería, Murcia o Granada son las que están en la cola tras las dos primeras.
  • En cuanto a sexos, los datos están bastante igualados, pero se concluye que en 23 provincias conducen mejor las mujeres, en 24 los hombres y hay 3 con empate.

Son unos datos muy generales, puedes ver el estudio completo pinchando aquí. Todavía necesitamos invertir en educación y en prevención. La conducción parece un juego para los más jóvenes, pero… tristemente no lo es.