Los beneficios de una buena postura de conducción son claros: mejor visibilidad, mayor comodidad y tiempos de reacción más rápidos. Mantener esta postura es extremadamente importante especialmente para las personas que conducen como medio de vida, como chóferes, taxistas o especialistas del transporte y la distribución.

 

Estar sentado correctamente en nuestro asiento contribuye a reducir lesiones musculoequeléticas que aparecen con el paso del tiempo, además de estar mejor protegido en caso de accidente.

 

Si nos sentamos demasiado cerca o, por el contrario, lejos del volante, es posible que el cinturón de seguridad no sea capaz de realizar su función protectora ante una colisión.

 

Del mismo modo, los airbags pueden causarnos graves lesiones faciales al desplegarse, ya que necesitan espacio suficiente para inflarse, o no llegar a acoger nuestra cabeza si estamos alejados en exceso.

Si tenemos que extender los brazos al máximo, no tendremos control del volante, lo mismo que si tenemos los codos demasiado doblados…

 

Entonces la pregunta es: ¿cómo nos sentamos mejor en el coche?

 

Una cosa buena de los vehículos actuales es que los asientos son relativamente cómodos; el verdadero problema es sentarse correctamente en ellos y conseguir una buena visión sin obstáculos.

 

Reclinarte:

¿Conducirías sentado en una banqueta? Probablemente no. Por eso debes reclinar tu asiento más o menos unos 100 o 110 grados. No más, porque inclinarse demasiado hacia atrás significaría que debes dirigir tu vista hacia abajo, lo que provoca tensión en el cuello.

 

Siéntate a la altura correcta:

Eleva el asiento para que el nivel de tus ojos esté unos 8 cm por encima de la parte superior del volante, asegurándote de ver con claridad el cuadro de instrumentos.

 

No te sientes demasiado cerca del volante:

Esto es crucial por las razones mencionadas antes. Tus brazos deben estar ligeramente flexionados (alrededor de 120 grados) y tu pecho no debe estar a menos de 30 cm del volante.

 

Asegúrate de llegar bien a los pedales y poder apretarlos correctamente:

Ajusta el asiento para que puedas apretar los pedales completamente sin que tu espalda se despegue del asiento. Además, tus rodillas deben estar ligeramente flexionadas (aproximadamente 20-30 grados).

 

Holgura tras las rodillas:

Comprueba que la parte posterior de tus rodillas no toca el asiento, ya que esto, además de incómodo y molesto, en viajes largos puede llegar a cortar levemente tu circulación. Asegúrate de que haya un espacio de unos dos dedos entre la parte posterior de las rodillas y el asiento.

 

 

La posición correcta del reposacabezas evita el latigazo cervical:

Ajusta tu reposacabezas para que el centro de tu cabeza descanse en él y asegúrate de que la cabeza no está demasiado adelantada. Esto evita daños en el cuello y el temido latigazo cervical.

 

Ajusta tus espejos:

Una vez estás sentado en la posición de conducción adecuada, puedes mover los espejos retrovisores. Ajústalos de modo que puedas ver parte de tu coche y el tráfico detrás y a los lados sin tener que estirar el cuello.

 

Ten un soporte lumbar adecuado:

Ajusta el soporte lumbar del asiento para que sientas una presión uniforme desde los hombros hasta las caderas.

 

Descansa cada cierto tiempo:

Aunque sigas los pasos anteriores para mejorar tu postura de conducción, que te hará sentirte más cómodo y relajado al volante, la DGT establece unas pautas de descanso al volante que debes conocer y aplicar, especialmente si has estado conduciendo durante más de dos horas.

Si recolocas tu asiento y con ello modificas tu postura al conducir, puedes estar seguro de que tendrás una conducción mucho más cómoda, relajada y descansada.

 

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