Aunque no es lo frecuente, pueden existir motivos por los que una aseguradora decida rescindir el contrato o no continuar con la renovación de una póliza.

En la mayoría de los casos, la contratación de un seguro se trata de una decisión voluntaria que toma un individuo para cubrir un riesgo determinado. Sin embargo, existen casos en los que la suscripción de una póliza es una obligación que tiene que cumplir una persona y, en este caso, poder contratarlo se convierte en un derecho.

Hay casos en los que nos puede costar contratar un seguro ya que la compañía tiene el derecho para decidir si ofrece o no asegurarnos. Cuando la entidad no está dispuesta a correr el riesgo de asegurar a una persona determinada puede optar por no dejarle contratar una póliza. O también puede darse el caso de que no nos renueven la póliza si evalúan que el riesgo se ha visto alterado.

De hecho, hay otras formas de invitar al cliente a “marcharse” sin necesidad de no renovación, como subir la póliza sustancialmente de un año para otro.

Cuando pueden negar el seguro

Por motivos de edad

La edad del asegurado suele ser uno de los factores que puede imposibilitar en la contratación de una póliza. Hay casos en los que las compañías lo consideran un factor excluyente, o bien, porque la propia legislación exige al tomador haber alcanzado una edad, ya que para celebración de un contrato el Código Civil establece que debe haber alcanzado la mayoría de edad, es decir tener 18 años.

Es muy común que se den estos casos en las pólizas de salud. Las personas que se encuentren por encima de los 60-65 años tienen serias dificultades para contratar un seguro médico, porque son considerados individuos de “riesgo”.

Lo mismo sucede con las pólizas de vida. En estas no sólo se excluye a las personas mayores, sino que los menores de 14 años tampoco pueden ser asegurados porque la propia Ley del Contrato de Seguro, en su artículo 83, lo prohíbe de manera expresa.

Por incapacidad

No se refiere tanto a una incapacidad física, sino a una mental, ya que incluso la ley contempla la imposibilidad de formalizar un contrato con una persona incapaz.

Tener residencia española

Tener la residencia fiscal en España que puede ser excluyente a la hora de la contratación de un seguro. Pólizas de viaje, vida, coche o salud especifican que tener la residencia en nuestro país es un requisito fundamental para poder convenir un contrato. De hecho, mudarse de país puede ser un motivo para que se ponga fin.

Sin embargo, hay algunas excepciones. Si el tomador del seguro es una persona con nacionalidad española, y reside aquí sólo de manera habitual podrá contratar un seguro en España siempre y cuando así lo acuerden ambas partes.

En el caso es el de los ciudadanos extranjeros que, pese a vivir en España no han obtenido la residencia y desean contratar un seguro, algunas compañías lo permiten con la presentación del pasaporte, en lugar del DNI.

Antecedentes

Es decir, los factores que ya conocíamos antes de contratar un seguro y que omitimos para que no se incremente su precio. También pueden ser aquellos motivos con los que la compañía no este dispuesta a correr riesgos, como son haber tenido una enfermedad complicada, en el caso de los de salud, o un historial por siniestralidad, en el de los coches.

Como hemos dicho la compañía puede negar a un usuario la contratación de una póliza de vida o salud cuando padecen una enfermedad grave preexistente. Esto se sabe porque se requiere previamente que se rellene un formulario en el que debe responder a preguntas sobre enfermedades que sufra o haya sufrido. Mucho cuidado porque si se padece alguna dolencia y no se ha avisado a la aseguradora y se produce algún siniestro relacionado con ello, la compañía puede negarse a pagar la indemnización.

Motivos de expulsión

Nos pueden echar de la compañía si realizamos determinados actos que la aseguradora considere graves.

Impago de recibos

Por normal general, la compañía de seguros da un margen para que el asegurado abone los recibos. Eso sí, ten en cuenta que un recibo rechazado puede generarte sobrecostes con tu banco posteriormente. Si tienes retrasos importantes en los pagos o no los abonas, puede pasar que la compañía decida dejarte sin protección durante esos días hasta que abones el importe, o bien si son recurrentes, rescindir el contrato.

Engañar al declarar un valor superior por el contenido

Tienes que saber que hacer esto, es una forma de fraude al seguro y un motivo claro para rescindir la póliza. Por ejemplo, si en un seguro de hogar declaras que tu casa tiene un continente con un valor superior al que realmente tiene y cuando te sucede algún siniestro, la aseguradora descubre el engaño, no solo cancelará el contrato inmediatamente, sino que no te cubrirá nada de lo ocurrido hasta es momento. Lo mismo pasa a la hora de hacer un seguro de coche, que tienes que declarar los cambios fura de fábrica, o en un seguro de salud, patologías previas.

Además, te arriesgas a que la compañía ya no quiera seguir contigo y si tenías un buen precio por antigüedad, puedas perderlo.

Cometer fraude

Esto es una falta muy grave y que, por si no lo sabías, afecta a todos los asegurados, porque los fraudes que no son detectados los pagamos todos los usuarios de la compañía. Obviamente, si decides cometer fraude, el contrato va a ser rescindido por la aseguradora, y no solo eso, puedes ser denunciado y tener que pagar unos costes muy elevados.

Además, tu historial puede quedar manchado y a posteriori tendrás dificultades para acceder a otro seguro.

Si te quieres ahorrar disgustos y problemas futuros puedes evitar que te rescindan el contrato, siguiendo estas pautas:

  • Lee bien las condiciones del contrato antes de firmarlo, asegurándote de que todas las coberturas y riesgos están bien declarados.
  • Sé honesto y consciente de tus obligaciones como usuario.
  • Actualiza la póliza cuando que añadas algún objeto de valor nuevo. Incluso si tienes una nueva mascota, inclúyela en tu seguro del hogar.