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Consejos para cuidar los pies si haces el Camino de Santiago

Consejos para cuidar los pies si haces el Camino de Santiago Vida saludable

Caminar es un deporte excelente que ayuda a nuestro cuerpo y nuestra salud. Son muchos los que optan por hacer el Camino de Santiago cada año, y recorren varios kilómetros al día hasta llegar a la plaza del Obradoiro.

Pero para hacer el Camino nos solo hay que estar preparado, a nivel físico y mental, hay que tener conciencia de lo que supone y que partes de nuestro cuerpo son las más castigadas en las largas caminatas.

Sin duda los pies son una de las partes del cuerpo que más sufre durante las marchas, sobre todo porque se les somete a esfuerzos poco habituales. Por eso es importante tener en cuenta ciertas rutinas diarias, antes y después de las rutas.

Hacer el Camino de Santiago es un proceso duro pero gratificante, que tiene un halo de espiritualidad especial. Y como exige de un gran esfuerzo físico no debe ser tomado a la ligera, y este es un error que muchos cometen.

Para hacer el Camino es conveniente llevar una preparación previa. Por ejemplo, una persona sana, de entre 30 - 45 años debería practicar al menos durante dos o tres horas al día el día durante una o dos semanas antes. Ten en cuenta que se recomienda hacer por etapa 25 kilómetros, es decir, caminar unas 6 horas al día.

Además, hay que tener en cuenta el recorrido programado, ya que el Camino se puede hacer por diferentes rutas, y hay zonas donde las etapas son más montañosas y costosas y otras de terreno llano. Si es la primera vez que se hace, es preferible estudiar los recorridos para ver cuál es el más conveniente.

Visita al podólogo

Es fundamental hacer una visita a un podólogo antes de iniciar el camino. Nos hará una puesta a punto y seguro que te da recomendaciones para el cuidado de tus pies.

Es especialmente importante acudir si antes has tenido algún problema de pies como exceso de sudoración, hongos o helomas -un tipo de callos provocado por la presión del calzado-.

Además, el especialista puede prevenir que aparezcan luego dolores. Si te hace un estudio de la pisada puede detectar si vas a tener algún problema a la hora de andar, e incluso recomendarte plantillas.

Recuerda que con un buen seguro médico tienes acceso a un amplio cuadro de especialistas, y que ante cualquier percance en tu viaje, podrás ser atendido sin problemas.

Elige un calzado adecuado

Para hacer el Camino de Santiago es conveniente que lleves unas botas de trekking o de montaña. El motivo no es otro que este tipo de calzado es más versátil para los diferentes tipos de terreno que encontrarás.

No obstante, se suele recomendar llevar algún tipo de calzado deportivo de repuesto, y para los tramos de carretera es lo mejor.

Es muy importante que el calzado que llevemos se ajuste bien al pie, pero sin presionarlo. En calzado deportivo es conveniente comprar un número o un número y medio más del habitual. Es decir, para un 39, lo ideal es comprar un 40.

Una forma de comprobar que llevas el número adecuado es sacar la plantilla interior y ponerla en el suelo. Coloca el pie encima. Debes observar que sobre un dedo de la mano por delante. Eso permite mover bien los pies al andar.

Consejos para cuidar los pies para las etapas

  • No uses calzado de estreno. Utiliza zapatos y calcetines habituales, a los que ya estés acostumbrado.
  • Córtate las uñas de los pies ajustándote a la forma de las mismas y sin dejar picos.
  • La noche previa a la marcha hidrata los pies con crema.
  • Evita lavar los pies con agua muy caliente antes de la ruta porque favorece la aparición de ampollas.
  • Camina relajado, sin prisa. El Camino no es una competición, y así lograras cada vez hacer etapas más largas.
  • Se recomienda el uso de bastones o palos para tener más estabilidad.
  • Descansa entre 5 y 10 minutos cada hora.
  • Si tienes roces en los pies, protégelos con apósitos.

Recomendaciones al final de cada etapa

Al finalizar cada etapa, lava y revisa bien los pies. Haz un secado minucioso para poder detectar posibles alteraciones, como un principio de ampollas. Es importante vigilarlo la que puede sufrir en la siguiente etapa.

Realiza cada día estiramientos de la musculatura de los pies:

  • Con la planta del pie en el suelo, sube los dedos y bájalos. Haz diez repeticiones.
  • Pon una botella o una pelota de goma en el suelo y hazla rodar con la planta de los pies.
  • Gira el pie en círculos, como haces para calentar, primero a derecha y luego a izquierda.
  • Abre las piernas y estírate hasta que notes que estiras de los gemelos.
  • Coloca los pies en alto y dales un masaje con las manos mientras los hidratas con crema.

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