La calabaza es el símbolo por excelencia del otoño. Su llamativo color naranja y su popularidad por la festividad de Halloween le otorgan una merecida fama. Además, es un alimento con un importante abanico de nutrientes, lleno de vitaminas y minerales y encima es bajo en calorías.

Comúnmente conocida como calabaza, su nombre científico o latino es Cucúrbita pepo L. Pertenece a la familia de las Cucurbitáceas que comprende unas 850 especies de plantas, en su mayoría herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos grandes y protegidos por una corteza firme, entre las que también se encuentran el pepino y el calabacín.

El origen de esta hortaliza no es claro, aunque algunas fuentes afirman que su origen está en América, parece ser que es originaria de Asia Meridional. De hecho, ciertos escritos, ya citan a la calabaza y se sabe que su cultivo ya se producía entre los hebreos y egipcios.

En un principio, se cultivaba por sus semillas más que para ser consumida como alimento. Pero con el tiempo fue aumentando su popularidad a medida que surgieron variedades con más pulpa y un sabor más afrutado.

Su consumo se extendió desde Asia hasta América Central y, a partir de allí, llegó tanto al sur como al norte de este continente. Pero no fue hasta el siglo XV cuando los españoles introdujeron la calabaza en Europa, y se popularizó en mayormente entre los países de clima más cálido.

Propiedades y beneficios

Por si no lo sabías, la cabaza posee un montón de propiedades nutricionales que además son buenas para nuestra salud.

Uno de los principales componentes de la calabaza es que posee un 90% de agua. Si a esto le unimos su bajo contenido en hidratos de carbono y su casi inapreciable cantidad de grasa, hace que sea un alimento con un escaso aporte calórico.

También es buena fuente de fibra que, además, nos aporta sensación de saciedad y mejora el tránsito intestinal por la alta presencia de mucílagos. Esta sustancia es un tipo de fibra soluble que tiene la capacidad de suavizar las mucosas del tracto gastrointestinal.

La calabaza nos aporta diferentes vitaminas. Es rica en beta-caroteno o provitamina A y vitamina C. Presenta cantidades apreciables de vitamina E, folatos y otras vitaminas del grupo B tales como la B1, B2, B3 y B6.

La vitamina A es fundamental para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes.

Y la vitamina E, al igual que la C, tiene acción antioxidante, y además interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes. Favorece a la absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente las infecciones.

Comer calabaza es muy bueno para el corazón, debido a su alto contenido de vitamina C, fibra, y potasio, que son importantes para la salud del corazón. El consumo adecuado de potasio es casi tan importante como la disminución de la ingesta de sodio para el tratamiento de la hipertensión.

Sus semillas también nos proporcionan un gran aporte sus semillas, pues constituyen un complemento de lo más nutritivo y beneficioso para la salud. Sus pipas son ricas en magnesio y zinc, además de contener ácidos grasos Omega-3.

Entre sus diversos beneficios conviene destacar su efecto antiinflamatorio, su poder contra los síntomas de la menopausia o su alto contenido en triptófano, que nos ayudará a descansar plácidamente.

Además, por sus propiedades son muy buenas para las personas diabéticas, las hipertensas y para adelgazar. Así que ya lo sabes, este mes dale a la calabaza.

Por si quieres probarla, te dejamos una receta de la chef Samantha Vallejo-Nájera de crema de calabaza con coco.

Ingredientes:

  • 80g de chalota
  • 2kg de calabaza
  • 1 chorrito de aceite de Oliva Virgen Extra
  • 1l de leche de Coco
  • 1l de caldo de Pollo o Verdura
  • 1 manojo de cilantro
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración:

Picar la chalota y pelar y cortar la calabaza en cubitos. En una olla echamos un chorrito de aceite de oliva y sofreímos la chalota hasta que esté transparente.

Agregamos la calabaza, el caldo de pollo o verdura y la leche de coco. Dejamos hervir hasta que la calabaza esté blandita.

Sacamos la calabaza y la trituramos en otro recipiente.

Una vez tengamos triturada la calabaza, vamos agregando líquido de la cocción según la textura que queramos conseguir, más o menos cremosa.

Por último, salpimentar y servimos.