Contar con un seguro de responsabilidad civil (RC) es siempre una buena idea, especialmente si eres un profesional, un empresario o un autónomo, porque en el caso de que alguna persona sufra un daño o los bienes de un tercero se vean afectados por el ejercicio de tu actividad, tendrás la tranquilidad de estar cubierto.

Pongamos un ejemplo para que entiendas mejor en qué tipo de situaciones actuaría una cobertura de Seguro de RC, un cliente sufre en nuestro establecimiento un daño como consecuencia, por ejemplo, de algún fallo en nuestras instalaciones. Si dicha persona efectuara una reclamación podría generarnos muchos problemas e incluso tendríamos que indemnizarle, pero teniendo un seguro de responsabilidad civil y cumpliéndose las premisas para la cobertura del siniestro que estaríamos cubiertos.

Tampoco debemos olvidar que los seguros de RC son más que recomendables en el ámbito privado y familiar,  ya que los actos y omisiones que realizamos en nuestro día a día o los que realizan las personas por las que debemos responder (como puede ser un padre respecto de sus hijos) pueden causar daños susceptibles de indemnización y suponer un importante quebranto en la economía familiar. Pensemos por ejemplo, en los daños que pueda ocasionar un niño con un balonazo a un cristal o una mascota con un día algo complicado.

¿Qué es la RC?

Pero antes de nada es importante que sepas que es la responsabilidad civil

En España se define la responsabilidad civil como “la obligación de reparar el daño causado a otras personas por nuestras acciones u omisiones, si ha habido culpa o negligencia por nuestra parte”.

Por tanto, según recoge el Código Civil existe la obligación de reparar los daños que causemos a terceros, ya sea por imprudencia, impericia, o por no haber prestado atención a las normativas necesarias en el desarrollo de una actividad. Todo esto puede acabar derivando en el pago de una cantidad de dinero en concepto de indemnización por los perjuicios causados.

En el caso del empresario o profesional, el tener que hacer frente a una indemnización puede suponer un grave problema económico, ya que en ciertas actividades y/o para perjuicios de cierta magnitud, las cantidades a indemnizar, si somos declarados responsables, son bastante elevadas pudiendo incluso acarrear la quiebra del negocio si no estamos bien cubiertos.

Igualmente, y como ya recogíamos para la RC privada, la ley establece que no solo somos responsables por los actos u omisiones propios, sino también seremos responsables de los actos y omisiones de aquellos por cuales debamos responder. Para los empresarios, por ejemplo, podrían devenirse responsabilidades por los actos/omisiones de sus empleados en el ejercicio de la actividad.

El seguro de responsabilidad civil

La Ley de Contrato de Seguro recoge con exactitud en que consiste este tipo de seguro: “por el seguro de responsabilidad civil el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a cubrir el riesgo del nacimiento a cargo del asegurado de la obligación de indemnizar a un tercero los daños y perjuicios causados por un hecho previsto en el contrato de cuyas consecuencias sea civilmente responsable el asegurado, conforme a derecho”.

Por tanto, debemos tener muy en cuenta que cuando vayamos a dar de alta un negocio o queramos establecernos como profesionales liberales, la administración o el colegio profesional correspondiente puede requerirnos la suscripción de un Seguro de Responsabilidad Civil para concedernos la correspondiente licencia o autorización para el ejercicio de la actividad.

Ventajas de tener un RC

Contar con un seguro de responsabilidad civil, no solo aporta al contratante seguridad y solvencia en el desempeño de su actividad, sino que supone un aumento de garantías y una mayor tranquilidad para los consumidores y usuarios de los servicios profesionales o empresariales ofrecidos.

Coberturas del seguro de responsabilidad civil

Las coberturas que incluye una póliza de responsabilidad civil van en función de la modalidad contratada o del bien que se proteja concretamente, por eso pueden cubrir con más o menos extensión. Como hemos mencionado, la principal garantía de este tipo de pólizas es la que nos cubre ante el pago de una indemnización que le correspondería a un perjudicado que reclamase por los perjuicios sufridos.

Por otro lado, en caso de que el perjudicado le ponga una reclamación y lleve al asegurado a juicio, en términos generales, la compañía aseguradora suele cubrir también el pago de las costas y gastos judiciales, así como de los honorarios de los abogados y del resto de profesionales que deban intervenir.

Algunas incluso y dependiendo sobre todo de la cobertura de RC de la que hablemos, también se harían cargo de la constitución de fianzas que puedan derivarse hasta la resolución del siniestro.

Y recuerda, que si estás buscando un seguro de hogar que te proteja de ante cualquier situación, nuestros asesores te atenderán encantados.