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La historia de las uvas en Nochevieja

La tradición de las uvas en Nochevieja Trucos Hogar

Aunque muchos creen que la tradición de comer las 12 uvas de la suerte a medianoche en la víspera de Año Nuevo se originó en 1909 debido a una excelente cosecha de uvas blancas en las regiones de Almería, Murcia y Alicante, parece que esto podría no ser del todo cierto.

 

Sí, los viticultores en estas regiones tuvieron un excedente de existencias ese año en particular y ciertamente fueron fundamentales para popularizar la tradición de comer uvas la noche de Año Nuevo, pero hay registros que datan la tradición a finales del siglo XIX.

 

Durante esos tiempos, las familias acomodadas a menudo comían uvas y bebían champán para celebrar el Año Nuevo, se cree que una costumbre importada de Alemania y Francia. En un intento de ridiculizar esta tradición "esnob", un grupo de madrileños de clase trabajadora se reunió en la Puerta del Sol de la capital española para comer sus uvas y tomar un sorbo de champán; parece ser que esto es lo que llevó a la celebración que ahora vivimos cada año.

 

Hay otra versión que dice que, en 1882, al entonces alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, se le ocurrió aplicar una tasa o impuesto de 5 pesetas a quienes decidieran salir la víspera del 6 de enero a “recibir” a los Reyes Magos; no la cabalgata que conocemos, sino dedicar la noche al jolgorio puro y duro hasta altas horas de la madrugada. Suponemos que esta idea llevaría aparejada la intención de intentar evitar molestias a los vecinos en una noche tan especial e incidentes motivados por la ingesta de alcohol en cantidades industriales.

 

Así que con tal de evitar “pagar un duro”, los madrileños decidieron rebelarse saliendo a la Puerta del Sol el último día del año, a festejar lo que les habían vetado hacer cinco noches más tarde. Aquí es donde se une a esta la historia que cuenta que las clases más bajas tomaron en la calle las doce uvas como burla hacia la costumbre de la alta sociedad que relatábamos más arriba.

 

Miles de personas se reúnen en la Puerta del Sol (fuera de nuestras fronteras la equiparan a Times Square en Nueva York o Trafalgar Square en Londres) para recibir al Año Nuevo, cantar, bailar y, por supuesto, llevarse las doce uvas a la boca mientras se alzan las copas (o botellas) de champán y cava.

 

Quienes no viven en Madrid, despiden la noche del mismo modo, ya que la mayoría de los pueblos y ciudades tienen celebraciones similares en sus plazas principales donde comenzar el Año Nuevo con miles de visitantes y lugareños.

 

Si no te gustan las celebraciones en multitud y prefieres evitar la pequeña locura de estas fiestas, otra opción popular es quedarse en casa con amigos y seres queridos y ver la retransmisión en vivo del evento en la televisión. Eso sí, si montas la fiesta en tu casa, acuérdate de comprar uvas de la suerte suficientes para todos tus invitados.

 

La tradición dice que quien coma sus 12 uvas al son de las campanadas tendrá un año afortunado y próspero.

A pesar de que tomarse las doce uvas en Nochevieja es una tradición exclusivamente española, viajó a países de América del Sur como Venezuela, Ecuador, Perú, México, Colombia, Chile o Argentina. Hay otros países en que con alzar la copa y brindar tienen suficiente; los que hacen la famosa cuenta atrás norteamericana; o Italia, donde toman un plato de lentejas en la cena, costumbre de tiempos romanos que auguraba buena fortuna en el año entrante.

 

Lo que debemos tener en mente, en cualquier caso, es no meter la pata a la hora de empezar a comernos las uvas. Todos los años hay quien empieza en los cuartos (esas cuatro campanadas dobles justo antes de que el reloj marque las doce) y luego vienen las confusiones cuando en la décima campanada, ya no hay más uvas que llevarse a la boca.

 

Si es cierto que esta tradición da buena suerte para el año que comienza, por nosotros que no quede.

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