Tu casa ya no está adaptada a las necesidades de todos los habitantes que formáis parte de ella. Además, el estilo decorativo que tiene ya no se estila, está anticuado y ahora prefieres darle otro aire. Por no hablar de algunas cosas rotas que deberías arreglar como, por ejemplo, las molduras de algunas puertas. Pues bien, vamos a ofrecerte algunos consejos que podrás seguir tanto si quieres dar un “lavado de cara” sin obra, como si pretendes hacer una obra en toda regla (suena horrible pero hay formas de disfrutar el proceso formando parte de él).

¡Comienza el cambio!

  1. Listas y más listas. Planifica al detalle apuntando con papel y lápiz las necesidades actuales y futuras de todos los habitantes, los estilos decorativos e imprescindibles que sí o sí necesitáis. ¿Cómo te gustaría ver cada estancia? Una buena idea es la de pegar en un corcho todas las imágenes que te inspiren vistas en Internet, en las revistas o en casa de la vecina. Cuando los reformistas (o vosotros mismos) se pongan manos a la obra, conocerán vuestro estilo y necesidades. Eso si, si trabajáis con externos, haced entrevistas para que os conozcan al detalle.
  2. Presupuesto. El paso anterior también es válido para soñadores y entusiastas. Aquí llega la realidad, fija un presupuesto infranqueable y repártelo dependiendo de las prioridades. ¡Truco! Hay plataformas online donde puedes hacerte una idea de lo que costaría tu idea de reforma en la realidad ya que muchos profesionales te remiten presupuestos o valoraciones. ¡Muy útil para ir con las ideas claras antes de empezar!
  3. Búsqueda de los profesionales necesarios (¡compara, compara y compara!) para llevar a cabo vuestros deseos así como sumergirse de lleno en la elección de calidades, colores, materiales, tejidos, suelos o muebles. ¡Todo bajo control! Ahora bien, si el paso 1 lo habéis hecho correctamente, ahora todo será más ligero. Evitarás el estrés propio de una reforma.
  4. ¿Permisos? Si has de alicatar un baño, mover las paredes o realizar una obra de gran envergadura quizá necesites solicitar permisos al Ayuntamiento y a tu comunidad de vecinos. Hazlo siempre una vez elegido el reformista y con el presupuesto aprobado, así todo irá sobre seguro.

Por último y no menos importante, un requisito fundamental que necesitas a la hora de enfrentarte a una reforma integral de tu hogar es: ¡armarte de paciencia! Para finalizar, contrata un seguro de hogar que proteja tu nueva casita así como a sus habitantes, ¡será la guinda que te garantice la tranquilidad!