Cuando llegas a una casa, una de las primeras cosas que observas es si el baño tiene bañera o ducha. ¿Por qué? No sabemos, pero los baños albergan un interés oculto en nosotros.

Las modas van cambiando y a las viviendas también les influye esta cuestión. Antes los cuartos de baño de las casas tenían bañeras muy amplias y dispuestas para darte unos largos remojones. Pero en la actualidad, se han ido cambiando poco a poco las bañeras por los platos de ducha.

En realidad, con el ritmo frenético al que estamos sometidos, tenemos tiempo para darnos una ducha rápida y al trabajo, de ahí a la “extinción” de este servicio.

¿Cuáles son las ventajas de cambiar tu antigua bañera por una ducha?

1. Limpieza: es mucho más cómodo y rápido limpiar un plato de ducha, ya que la superficie que tienes que frotar es mucho más pequeña que la de la bañera.

2. Peligrosidad: las bañeras, por lo general, son mucho más peligrosas que las duchas. Un resbalón dentro de la porcelana es muy común y corres el riesgo de darse un mal golpe.

3. Accesibilidad: cuando te vas haciendo mayor no tienes la misma estabilidad y movilidad a la hora de salir o meterte dentro de la bañera. Acceder a la ducha, por el contrario, es muy fácil y cómodo, e incluso puedes poner un asiento dentro.

4. Diseño: estéticamente queda mucho más bonito en tu baño una ducha moderna y con las paredes de cristal que una bañera enorme que quita mucho espacio al cuarto de baño.

5. Ahorro: si no tienes bañera en casa no tendrás la posibilidad de pensar en darte un largo baño. Esta ventaja es enorme para tu bolsillo y para el medioambiente.