Mucho se habla en los últimos años de los efectos que tiene el consumo elevado de azúcar sobre la salud. El problema está en que no sabemos qué cantidad de azúcar tienen los alimentos que comemos y muchas veces está descontrolado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja un consumo de azúcar muy moderado e indica como cantidad tolerable unos 50 gr. al día y como aconsejable un máximo de 25 gramos.

Hay muchos estudios acerca de cómo afecta el consumo de azúcar en la salud y qué efecto tiene sobre nuestro organismo.

Pues bien, una de las consecuencias de consumir una cantidad elevada de azúcares es la acción devastadora que tiene sobre el colágeno de la piel, que es la proteína encargada de proporcionar a la dermis elasticidad y turgencia. A medida que esta sustancia se pierde, se vuelve flácida y aparecen arrugas.

De hecho, tener más o menos arrugas no solo depende de tus genes, también influyen otros factores como del sol que hayas tomado a lo largo de tu vida o de que tengas una piel más o menos fina.

Se sabe que el envejecimiento prematuro de la piel también está muy ligado al consumo de azúcares. Tener un exceso de glucosa en sangre favorece la obesidad, la diabetes tipo 2 o el cáncer, y también ejerce un efecto catastrófico sobre el colágeno y la elastina de la piel.

La causa de las arrugas la provoca la glicación

¿Por qué el azúcar provoca más arrugas? Pues porque esta sustancia provoca un suceso en nuestro organismo que es el causante de ello y es la glicación o glucosilación. Se trata de un proceso químico complejo pero muy común, que se da tanto fuera como dentro de nuestro organismo, y consiste en la reacción química espontánea que se produce entre una glucosa y un aminoácido de una proteína.

Como resultado de esta reacción se generan en nuestro cuerpo unas nuevas moléculas llamadas AGE's (Advanced Glycation End Products), las cuales causan daño oxidativo, inflamación y muerte celular.

Si te preguntas donde se produce este fenómeno a nivel externo, como ejemplo, te contamos que se da en la industria alimentaria, en productos horneados o tostados como la bollería o los cereales. Incluso se produce en alimentos más naturales como un pollo cuando lo asamos, lo horneamos o lo freímos.

Asimismo, este proceso también se produce en el interior del organismo cuando consumimos un exceso de azúcares y, como consecuencia, acaba circulando una alta cantidad de glucosa en sangre.

Cómo afecta la glicación a nuestra piel

Como hemos explicado la glicación se produce naturalmente cuando se unen un azúcar y una proteína y generan AGE's. El problema viene cuando existen altos niveles de glucosa circulando en la sangre, porque se multiplica la glicación en todo el organismo y a su vez lo hacen los AGE's. Entonces es seguro que se produce un daño.

En el caso de la piel, esta reacción se produce entre el azúcar y el colágeno. Este último es la proteína más abundante de nuestro cuerpo y forma parte de los tendones, los huesos, de tejido de relleno entre órganos y también del tejido epitelial.

En el interior de las células del teijdo epiltelial, que es el que forma nuestra piel y reviste los órganos o los vasos sanguíneos, hay un “miniesqueleto” de colágeno que es el causante de que la piel sea elástica y que, por ejemplo, al pellizcarla, vuelva a su sitio.

Cuando consumes muchos azúcares, las numerosas reacciones de glicación provocan que ese miniesqueleto de colágeno pierda elasticidad, produciendo piel flácida y con tendencia a arrugas. Ese es el motivo por el que las personas que toman mucho azúcar tengan una piel envejecida.

Así que, si quieres cuidar de tu salud y de tu piel, mide las cantidades de azúcar que tomas al día. Tu cuerpo te lo agradecerá.