Pero, para madurar, primero hay que errar y aprender. Aprender para luego decidir de forma correcta o, al menos intentarlo. “Sabe más un zorro por viejo que por zorro”, que dice el refranero español… La verdad es que ante una misma situación, hoy no actuarías igual que hace 10 años, ¡estamos seguros! Ni tampoco le das la misma importancia a según qué cosas, ¡eso es aprender a vivir y relativizar!

Hoy ponemos nuestro granito de arena para mejorar tu positividad y, por tanto, tu bienestar. Estas son alguna de las cosas que debemos dejar ir y no aferrarnos. Saber dejar ir es, posiblemente el mayor símbolo de madurez y la puerta hacia tu felicidad.

  • Deja de esperar: la llegada del viernes, perder esos kilitos de más, que el trabajo perfecto llame a tu puerta, las vacaciones de verano… ¡La vida se escapa mientras esperamos! Vive el momento y se consciente de todo lo que te rodea, ¡esa es la clave!
  • Deja de decir sí cuando en realidad quieres decir un NO.
  • Deja de pensar en el “qué dirán” o “qué pensarán los demás”.
  • Deja de compararte y obsesionarte. 1º valora y céntrate en tus puntos fuertes, poco a poco olvidarás los débiles o los superarás.
  • Deja de hablar y párate a escuchar.
  • Deja de lado los pensamientos autodestructivos de tipo: no voy a poder, no me va a dar tiempo, no sé si me verá…
  • Deja de intentar impresionar a los demás, ¡muy importante! Mucho más en la actualidad con las redes sociales…
  • Deja de huir de tus problemas y enfréntate a ellos, ¡esa liberación mental no tiene precio! Todo tiene solución en esta vida
  • Igual con los miedos… ¡plántales cara y tu cerebro dirá… verdaderamente no les temo!

Por último, deja de NO valorar tu salud y contrata un seguro que te proteja durante toda tu vida. ¡Es invertir en salud!