Ser optimista es una cuestión de entrenamiento: para cultivar el optimismo, igual que los abdominales en el gimnasio, hay que hacer series y repeticiones aunque al principio solo notes cansancio.

Ejercer el optimismo no sencillo; no es algo que te “salga solo”. Por eso te proponemos alguna práctica para que empieces tu entrenamiento hoy mismo.

  1. El mejor yo posible:

Puedes hacer este ejercicio tres veces a la semana, por ejemplo. Programa sesiones de escritura de 15 minutos y escribe sobre una vida futura ideal. Sé todo lo creativo que puedas. Concéntrate en tu potencial en lugar de cualquier punto negativo del pasado. Hacer esto durante dos semanas aumenta la emoción positiva, porque nos ayuda a identificar objetivos, tener más control e incluso a decidir cambiar las cosas.

  1. Sé consciente de tus pensamientos pesimistas y distráete de ellos:

Empieza a darte cuenta conscientemente de lo pesimista que puedes llegar a ser y mete una nota en un tarro por pensamiento negativo que tengas en el día. O escríbelo. La idea es que con el paso del tiempo, tu tarro o tu cuadernos acaben estando vacíos…

A continuación, oblígate a distraerte: coge lo que tengas a mano y estúdialo a conciencia, míralo, sopésalo, piensa las utilidades que podría tener… otra opción (¡que funciona!) es colocarte una goma elástica en la muñeca: por pensamiento negativo que tengas, estira y suéltala. Bien fuerte. Te aseguro que cada día querrás tener la muñeca menos enrojecida…

  1. Haz que un amigo “te insulte”:

Esto que parece sorprendente no es otra cosa que pedirle a un amigo que verbalice todos aquellos pensamientos negativos que tú viertes probablemente sin darte ni cuenta. Y el ejercicio consiste en que tú rebatas todos esos puntos hasta convencerte de que realmente puedes vencerlos y empezar a ser de otra manera.

No esperes más: ponte a practicar el optimismo y no pares hasta que lo consigas; verás qué bien te sientes… y qué bien te sienta.