Llevar una dieta sana y equilibrada rica en verduras y hortalizas es esencial para nuestra dieta, ya que son nutrientes básicos y fundamentales. Es común que mucha gente sienta rechazo a la hora de comerlas por un mal recuerdo su infancia, al comerlas con un exceso de cocción, sin sabor o mustias. La obligación y la falta de imaginación al cocinarlas son factores que juegan en contra de alimentos que bien hechos y con ricas recetas pueden ser un excelente manjar.

No decimos que te tienen que gustar todas las verduras y hortalizas que existen, pero lo cierto es que si las sabes cocinar adecuadamente seguro que te parecerán más apetitosas.

Toma nota de los errores más comunes al cocinar este tipo de alimento para que no te vuelve a ocurrir:

  • No lavarlas. Es muy importante limpiar y secar (para evitar el exceso de agua sobre todo si las vamos a poner en la sartén) las hortalizas para quitarles los restos de tierra o posibles herbicidas o pesticidas. Eso sí hazlo con precaución no vayamos a quitarle una buena parte de vitaminas, antioxidantes y enzimas que nos ayudan a su asimilación. 
  • Tenerlas en remojo antes de cocinarlas: es un gran error hacer este tipo de cosas. Si las dejas en remojo lo único que consigues es que pierdan nutrientes, su propia agua y, como consecuencia, pierdan su sabor.
  • La temperatura del agua con la que las lavas: la mejor recomendación para lavar las verduras y hortalizas es hacerlo sin cortar la pieza, con agua fría y frotarla. Mucho cuidado con lavarlas con agua caliente ya que podemos acelerar reacciones o aumentar la solución de vitaminas hidrófilas y algunas sustancias antioxidantes. 
  • Pelar las hortalizas antes de cocerlas: no se debe de hacer. ¿Por qué? Sencillo, si las cueces sin piel, al someterlas a altas temperaturas, se deshacen y pierde muchos nutrientes y componentes esenciales a través de la pulpa. Aunque también va a depender del tipo de cocción que utilices y de la facilidad que tenga ese alimento para poder retirar la piel tras su cocinado.
  • Cortarlas con mucha anterioridad a cocerlas: es un error muy frecuente, ya que por ahorrar tiempo dejamos las verduras cortadas para cocinarlas más tarde. Pero al hacer esto sólo estamos empeorando su estado, sabor y “crujibilidad”, ya que provocamos la deshidratación y la oxidación de las piezas.
  • Enfriar los alimentos tras su cocción: cuando hervimos la verdura es importante meterla después en un bol con una agua y hielo, de esta forma cortamos la cocción y evitamos que se pongan negras.
  • Vigilar el punto de cocción: las verduras sólo necesitan hervir unos minutos para que no se nos pasen, pierdan el color y no estén crujientes. Si queremos que tengan una pinta apetitosa tirar de un cronómetro de cocina, te ayudará.

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