Uno de los mayores inconvenientes del verano son las molestas y, en ocasiones, dolorosas picaduras de toda clase de bichos: mosquitos, avispas, abejas y, en la playa, medusas. Aliviarlas de forma eficaz desde el primer momento es clave para que su efecto no sea tan nocivo y no altere nuestro bienestar estival.

Las reacciones más frecuentes, ante la picadura de un insecto, dependen del bicho en cuestión y del paciente afectado, aunque por regla general, la mayoría de las personas experimentan sólo dolor localizado, enrojecimiento, hinchazón o picazón. A veces, también se siente sensación de ardor, entumecimiento u hormigueo.

La gran mayoría de las mordeduras y picaduras de insectos, no conllevan ningún riesgo y se pueden tratar en casa. Según los sanitarios, solo es necesario acudir a Urgencias cuando se trata de múltiples picaduras, cuando la persona es alérgica o bien cuando haya sensación de malestar general: dificultad para respirar, nauseas, vómitos, etc. También cuando exista hinchazón en cualquier parte de la cara o la boca, opresión en la garganta o dificultad al tragar, calor y enrojecimiento de las lesiones que persiste o incluso se extiende pasadas las 48 horas. Y por último, cuando haya sensación de debilidad.

Para una correcta protección frente a las picaduras de cualquier insecto, los pasos a seguir son:

  • Limpiar la herida con agua y jabón.
  • Aplicar frío local en la zona durante 5-10 minutos, pero nunca directamente sobre la piel. Mejor con un hielo envuelto en un paño de tela, o cualquier otro recipiente.
  • Repetir el proceso unas cuentas veces.
  • A continuación, proceder a poner sobre la picadura algún desinfectante. No conviene utilizar nunca cremas con antihistamínicos porque pueden hacer reacción con el sol.

Sobre la herida, es importante no rascarse, ni frotarse porque se produce el efecto contrario. Tampoco se deben aplicar sobre la herida sustancias como barro o pasta de dientes porque se puede infectar la piel. Otras de las advertencias de los expertos incluyen no administrar medicamentos, a menos que el médico lo prescriba; no hacer torniquetes, ni utilizar cremas con antihistamínicos, porque pueden hacer reacción con el sol.

Las medusas, el peligro de las playas

La picadura de medusa produce una zona roja en la piel, en muchas ocasiones en forma de tentáculo, que escuece y pica. También pueden aparecer ronchas, inflamación y vesículas. La mayoría de las lesiones desaparecen en días, aunque a veces las molestias pueden durar semanas, y sólo en casos excepcionales causan reacciones alérgicas.

Para una correcta protección, frente a las picaduras de una medusa, los pasos a seguir son:

  • Lavar con agua marina, nunca agua dulce.
  • No rascarse. No aplicar amoniaco ni orina.
  • Acudir al puesto de socorro. Si esto no es posible, se pueden quitar los restos con pinzas o raspando con un plástico duro.
  • Para aliviar el dolor: en las especies de nuestras costas es eficaz aplicar frío local durante 10 minutos sin frotar y evitando el contacto directo con la piel.

En caso de náuseas, vómitos, mareos, calambres musculares, cefaleas o malestar generalizado, acuda al hospital más próximo, e informe, si es posible, del tipo de medusa que produjo la picadura.