Con la llegada de la primavera son muchos los casos de anemias y déficit vitamínico en los organismos.

Es bastante común que, en algún momento de la vida, por una mala alimentación, demasiado estrés, hormonas, y/o falta de sueño, aparece en la analítica de sangre un descenso de vitaminas que el cuerpo necesita.

Normalmente, esta falta, se manifiesta mediante cansancio, desgana, dolores de músculos y huesos, uñas frágiles, caída del cabello, disminución del apetito, entre otros factores.

Dependiendo del médico de cabecera te recomienda unas pautas u otras, pero si tienes un nivel muy bajo de vitaminas, en general suelen recetar suplementos vitamínicos acompañándolos de una buena alimentación.

¿Cómo obtener las vitaminas esenciales?

Para ayudar a los suplementos, debes tomar ciertos alimentos que te proporcionen esas vitaminas.

Vitamina C (zumo de naranja y kiwi)

Más allá de prevenir resfriados, esta vitamina es clave para la formación de colágeno y para generar una buena cicatrización de las heridas. Además, la vitamina C ayuda al organismo a aprovechar el hierro procedente de otros alimentos.

- Vitamina A (zanahoria)

El bienestar de los huesos, piel y mucosa lo determina esta vitamina. Su potente efecto antioxidante, fortalece y refuerza tener una correcta visión.

- Vitamina E (aceite de oliva)

Colabora en la formación de los glóbulos rojos, y su efecto antioxidante protege a las células del ataque de los radicales libres.

- Vitamina K (escarola)

Una correcta coagulación de la sangre viene definida por esta vitamina, y también es clave para la formación de los huesos.

- Vitamina D (sardinas)

Es fundamental para mantener sanos y fuertes los dientes y los huesos. Además, favorece la absorción del calcio.

- Vitamina B3 (salmón)

Esencial para equilibrar el sistema nervioso y el aspecto sano de la piel.