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Contratar una póliza para tu fiel compañero es la mejor forma de evitar sustos financieros y garantizarle la mejor atención médica, pero para que la relación con la aseguradora sea transparente y sin sorpresas, es vital conocer la letra pequeña. Las exclusiones no son obstáculos, sino límites necesarios que forman parte del contrato para que el servicio sea viable y justo para todos los asegurados.
Antes de dar por hecho que cualquier visita a la clínica está incluida, es fundamental revisar las Condiciones Generales, las coberturas contratadas y, sobre todo, los límites económicos de cada garantía. En este artículo desglosamos qué situaciones suelen quedar fuera de la protección de tus perros y gatos.
Esta es, sin duda, la exclusión más importante y común en cualquier seguro para perros o gatos del mercado. Debes saber que el principio básico de un seguro es cubrir riesgos futuros e inciertos, no problemas de salud que ya existen o se han manifestado antes de la firma.
Si tu perro ya padece una displasia de cadera diagnosticada, o si tu gato tiene insuficiencia renal crónica antes de contratar la póliza, los gastos derivados de estas patologías (consultas, medicación o cirugías) no estarán cubiertos por el seguro. Por esta razón, los expertos siempre recomiendan asegurar a los perros y gatos cuando son cachorros o están perfectamente sanos, ya que, de esta forma, cualquier enfermedad que surja durante la vida del animal sí será atendida de forma integral y de por vida por la compañía.
Muchos propietarios desconocen que la genética juega un papel crucial en las exclusiones de un seguro de mascotas, puesto que determinadas razas de perros y gatos tienen una predisposición biológica a sufrir problemas específicos que pueden ser considerados exclusiones según la modalidad de póliza elegida.
Es vital comprobar si tu póliza ampara estas condiciones, ya que algunas compañías las excluyen sistemáticamente al considerarlas defectos de origen y no enfermedades sobrevenidas por el azar.
La carencia es el tiempo de espera técnica que transcurre desde que pagas el primer recibo hasta que puedes empezar a utilizar realmente las coberturas. Es un mecanismo de seguridad para evitar que se aseguren animales ya enfermos en el momento de la contratación.
Conocer las exclusiones de tu seguro es la mejor forma de garantizar la protección real de tus perros y gatos ante cualquier imprevisto
Por tanto, si tu perro desarrolla una infección a los cinco días de contratar la póliza y la carencia por enfermedad es de 15 días, el seguro no cubrirá esa factura veterinaria. Sin embargo, hay una excepción importante que cabe recalcar, para los accidentes (como que tu gato se caiga accidentalmente por una ventana o tu perro sufra un atropello o una fractura jugando), la carencia suele ser nula o de apenas 24 horas, permitiendo una respuesta inmediata ante lo inesperado que no podías prever.
El seguro veterinario de gastos médicos está diseñado para actuar cuando el animal sufre un percance de salud, no para cubrir su mantenimiento preventivo habitual. Aunque estos cuidados son esenciales para la salud de tus animales, suelen ser responsabilidad directa del propietario y quedan fuera de la cobertura estándar:
Todo aquello que se realice por una decisión estética, por comodidad del dueño o que no tenga como fin estricto curar una patología diagnosticada, suele estar excluido del seguro de mascotas.
Ejemplos claros de esto son la esterilización o castración de perros y gatos cuando se hace de forma voluntaria, y aunque algunas pólizas ofrecen coberturas específicas o descuentos, no suelen entrar por la garantía de enfermedad común.
También quedan fuera las cirugías estéticas, como el corte de orejas o rabo (prácticas prohibidas legalmente en España), y cualquier servicio de peluquería, baño o corte de uñas que no sea estrictamente necesario por una prescripción facultativa médica.
El seguro para mascotas está pensado para animales de compañía que viven en un entorno doméstico, por lo que, si el uso que le das a tu animal varía, el riesgo cambia y, por tanto, la cobertura puede anularse si no se ha declarado.
Si utilizas a tu perro para actividades profesionales como la caza mayor, competiciones deportivas oficiales de alto rendimiento, labores de guarda en naves industriales o pastoreo de ganado, debes comunicarlo. El riesgo de lesiones o accidentes en un perro que sale al campo a cazar es infinitamente mayor que el de un perro que pasea por el parque. Si ocurre un siniestro durante una actividad profesional no declarada, la compañía no se hará cargo de los gastos.
Finalmente, es crucial entender que ninguna póliza es ilimitada e infinita, sino que cada garantía tiene un límite económico máximo anual o por siniestro que aparece reflejado en tus condiciones particulares.
Si tu seguro para gatos tiene un límite de 1.200 euros para hospitalización y el tratamiento complejo de tu mascota asciende a 1.800 euros, la aseguradora pagará el máximo pactado (los 1.200 euros) y el resto de la factura deberá ser asumido por el propietario y ocurre lo mismo con la Responsabilidad Civil. Con la nueva Ley de Bienestar Animal, es recomendable revisar que el límite de indemnización sea lo suficientemente alto para cubrir posibles daños graves causados por tus perros a personas o bienes de terceros.