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¿Qué clases de seguros multiriesgo existen?

Los seguros multiriesgo son perfectos si quieres cubrir una gran variedad de riesgos en una misma póliza. Te contamos más sobre ellos aquí.

En este artículo podrás informarte acerca de

¿Cómo se clasifican los seguros multiriesgo?

Los seguros multirriesgo, como su propio nombre indica, son un conjunto de soluciones aseguradoras diseñadas específicamente para hacer frente a una extensa relación de riesgos, todos debidamente incluidos en el contrato. Un tipo de seguros, los multirriesgo, que en España comenzaron a cobrar cierta relevancia en la década de los años setenta del pasado siglo, siendo en la de los ochenta cuando se popularizaron entre la población española hasta convertirse en lo que son en la actualidad, un ramo que en 2020 facturó 7.753 millones de euros, siendo así el tercer ramo asegurador de No Vida con mayor volumen de negocio, después de Autos (en primer lugar) y Salud en segundo).

 

¿Qué es un seguro multirriesgo?

Con respecto a los seguros multirriesgo, en primer lugar, puede decirse que surgen al amparo de las pólizas de incendio -muy extendidas entre la población española en los años sesenta-, a las que poco a poco van sumando nuevas coberturas. Por lo tanto, partiendo de esa simple premisa, este tipo de soluciones aseguradoras se encuadran dentro de los seguros de daños o patrimoniales. 

Un tipo de seguros, los de daños, con los que el asegurado trata de estar cubierto ante los posibles daños (contemplados de manera expresa en la póliza) que pudiera sufrir en su patrimonio como consecuencia de un siniestro; indemnización a la que tendría que hacer frente la entidad aseguradora que hubiera asumido el riesgo. Eso sí, llegados a este punto, se debe tener en cuenta que los seguros de daños -entre los que se encuentran los multirriesgo- se rigen bajo el principio de enriquecimiento injusto (artículo 26 de la Ley de Contrato de Seguro); es decir, que la situación para el asegurado no puede ser mejor, después de un siniestro, que justo antes de producirse, ya que sería un terreno abonado para el fraude (actividad contra la que lucha constantemente el sector asegurador). 

Pues bien, tal y como hemos indicado líneas atrás, los seguros multirriesgo han sido concebidos por las entidades aseguradoras con el objetivo de aglutinar en una sola póliza (un solo contrato) un gran número de coberturas, algo que hasta la aparición de estos seguros no era posible y había que suscribir una póliza para cada riesgo; sin duda, una gran ventaja, tanto desde el punto de vista de la entidad aseguradora como del asegurado. Por ejemplo, en este tipo de pólizas se incorporan desde garantías como la responsabilidad civil, el incendio, el robo o los daños eléctricos, hasta otras como el lucro cesante o pérdida de beneficios.

 

Tipos de seguros multirriesgo

Hasta este instante, hemos visto en qué consiste un seguro multirriesgo y algunas de sus características más notables. Pero, en particular, ¿qué tipos de seguros multirriesgo existen? ¿A qué necesidades responden? 

En concreto, son cuatro las clases de seguro multirriesgo que se comercializan en el mercado asegurador español: hogar, comunidades, comercio e industrial. Modalidades acerca de las que, a continuación, vamos a tratar de ofrecer los principales puntos a tener en cuenta. 

  • Hogar: esta modalidad de seguro multirriesgo, sin lugar a dudas, es la más extendida entre la ciudadanía española; no en vano, se trata de un producto asegurador a través del que prestamos protección a uno de nuestros bienes materiales más importantes: el hogar. A la hora de contratar uno de estos seguros, deberemos tener claro dos conceptos: qué es el continente y qué es el contenido, puesto que los capitales se aseguran por separado en cada caso. El primero hace referencia a la edificación en sí misma, a su estructura e instalaciones. Mientras, los muebles y demás objetos que se encuentran en el interior de la vivienda son el contenido. Así, en este tipo de pólizas es habitual encontrar que suelen ser comunes en todas las entidades aseguradoras, como el incendio, el robo, la responsabilidad civil, los daños por agua, los daños derivados de fenómenos eléctricos… pero en el caso de otras garantías no ocurre lo mismo, por lo que siempre es fundamental leer con detenimiento qué incluye y qué no el seguro en cuestión.
  • Comunidades: se trata de una modalidad de seguro multirriesgo que tiene muchas cosas en común con la de hogar. Se trata de soluciones concebidas para dar cobertura aseguradora a las edificaciones que son propiedad de una comunidad de vecinos. Entre otras cuestiones, este tipo de pólizas cubren los riesgos a los que se ve expuesta la estructura de la edificación (normalmente se incluyen garajes y zonas comunes, en caso de que las haya) y sus instalaciones (agua, electricidad…), así como la responsabilidad civil frente a terceros (desde vecinos a cualquier persona ajena a la comunidad).
  • Comercio: este seguro multirriesgo ha sido diseñado pensando en las pymes (pequeñas y medianas empresas españolas), con el objetivo de ofrecerles protección frente a un gran número de situaciones que podrían suponer, en el caso de darse, un gran problema para el pequeño empresario (incluso el cierre de la actividad) si no cuenta con un seguro adecuado para hacer frente a este tipo de riesgos. Por ejemplo, coberturas como el incendio, el robo, la responsabilidad civil, la pérdida de beneficios o la protección frente a ciberataques son cruciales para garantizar la continuidad de este tipo de negocios (bares, restaurantes, tiendas de alimentación, boutiques…) en caso de sufrir un siniestro. Por lo que, se recomienda no escatimar a la hora de asegurar nuestro negocio; puesto que está en juego nuestro modo de vida.
  • Industrial: cuando se trata de riesgos industriales (grandes empresas), el objetivo que persiguen este tipo de seguros vuelve a ser un tanto similar al de los vistos anteriormente pero, sobre todo, al de los multirriesgo de comercio o pyme: estar protegido frente a una serie de riesgos que podrían poner en serias dificultades la continuidad o la vuelta a la normalidad de la actividad industrial. Por ejemplo, imaginemos un incendio en un gran superficie de alimentación o en una fábrica textil; escenario en el que sin un seguro multirriesgo, los costes serían inasumibles para la empresa que ha sufrido un siniestro de esa magnitud.

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