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¿Cómo funciona un seguro?

Un seguro puede ayudarte en multitud de incidentes, aprende cómo funciona.

Descubre cómo funciona tu seguro

El de los seguros, es un sector de actividad económica que en 2020 -a través de los diferentes ramos aseguradores- facturó más de 64.000 millones de euros en España, cifra que supone más del 5% del PIB del país; por lo tanto, se trata de una segmento económico con un gran peso específico y del que dependen numerosas subsectores de nuestra economía. El ramo con mayor volumen es Autos, cuya facturación supera los 11.000 millones de euros; esto se debe, fundamentalmente, a que para circular con un vehículo a motor (automóvil, motocicleta, furgoneta, camión…) en España es obligatorio contar, como mínimo, con un seguro de Responsabilidad Civil (el denominado Seguro Obligatorio).

 

¿Qué es un seguro?

Volviendo a la cuestión inicial, para saber cómo funciona un seguro, en primer lugar, debemos tener claro que es un seguro. Un concepto, sin duda, muy amplio. Aunque, a grandes rasgos, según se recoge en la web Finanzas Para Todos (Banco de España y CNMV), el seguro “es un contrato mediante el que, a cambio de cobrar una prima (precio del seguro), la entidad aseguradora se compromete, en caso de que se produzca un siniestro cubierto por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida”.

Pues bien, partiendo de esta, breve pero aclaratoria, definición del concepto de seguro podemos hacernos una idea de cuál es el objetivo para el que se encuentran diseñados estos productos. Pero, si queremos comprender un poco más a fondo su funcionamiento, es fundamental que tengamos claros una serie de términos o conceptos aseguradores que intervienen en este proceso. En este sentido, resulta básico conocer que es: 

  • Póliza: es el documento principal en un contrato de seguro. En la póliza se recogen tanto las condiciones generales como las particulares del contrato asegurador, así como las especiales, en el caso de que las hubiera.
  • Prima: sencillamente, se traduce en el precio del seguro a satisfacer a la entidad aseguradora.
  • Capital o suma asegurada: es la cantidad económica máxima cubierta en cada una de las garantías que se integran en el contrato. 
  • Siniestro: es un acontecimiento fortuito que está contemplado en la póliza y que, por lo tanto, activa la cobertura aseguradora dando lugar al pago de las indemnizaciones pactadas.

 

Figuras que intervienen en el contrato de seguro

Tal y como hemos apuntado anteriormente, un seguro es un contrato, en el que intervienen varias partes o “figuras”. Por lo que, para poder entender de forma correcta el funcionamiento de los seguros, debemos conocer cuál es el papel que juegan, fundamentalmente, las siguientes “figuras”: entidad aseguradora, tomador, asegurado y beneficiario. 

  • Entidad aseguradora: evidentemente, es una de las principales figuras que intervienen en el contrato de seguro. En particular, es la persona jurídica (sociedad anónima, mutua, mutualidad de previsión social o cooperativa) que asume de manera totalmente independiente, en caso de siniestro, las consecuencias del riesgo que es objeto de cobertura en el mencionado contrato. Por un lado, la compañía tiene derecho a recibir el importe de la prima como contrapartida por el riesgo que cubre y, en caso de siniestro, a verificar las circunstancias en la que se ha producido para corroborar que se encuentra cubierto expresamente en el contrato. Por otro, bajo la aseguradora recae la obligación de satisfacer el importe de la indemnización dentro de los plazos estipulados por la ley. Y, en el caso de que opte por rehusar un siniestro, la entidad deberá indicar porqué lo hace, para que éste valore si acepta su decisión o, por el contrario, considera conveniente efectuar una reclamación. 
  • Tomador: es la persona, física o jurídica, que suscribe la póliza con la entidad aseguradora, asumiendo así las obligaciones derivadas del mismo, excepto que, por su naturaleza, deban ser cumplidas por el asegurado o beneficiario. Básicamente, el tomador está obligado a abonar la prima pactada en el contrato. Además, en caso de siniestro, está obligado a comunicarlo a la aseguradora comprometiéndose a poner los medios a su alcance para minorar las consecuencias. Entre los derechos que tiene el tomador: a estar correctamente informado antes de firmar el contrato o solicitar cambios en la póliza a la aseguradora durante la vigencia del mismo; a informar a la entidad de los cambios que pueden afectar a la valoración del riesgo que cubre el contrato; a renovar o interrumpir el contrato; y a designar a los beneficiaros (asignación que puede modificar cuantas veces quiera siempre que esté de acuerdo con las condiciones pactadas en la póliza). 
  • Asegurado: es la persona, física o jurídica, titular del interés objeto del seguro; a quien protege el seguro (en algunos casos pueden coincidir en la misma persona las figuras de tomador, asegurado y beneficiario). Por norma general, en defecto del tomador, el asegurado es quien asume las obligaciones del contrato de seguro.
  • Beneficiario: es la persona designada, expresamente por el tomador de la póliza, para recibir la contraprestación económica de la entidad aseguradora en caso de siniestro.

 

¿En qué consiste el funcionamiento de un seguro?

Una vez que conocemos los términos básicos, así como las “figuras” que intervienen en el contrato asegurador, será mucho más sencillo comprender su funcionamiento.  Fundamentalmente, las coberturas aseguradoras se activarán en caso de siniestro, una vez lo hayamos comunicado a la entidad aseguradora (hayamos dado “parte” de los ocurrido). A partir de ahí, la compañía se encargará de verificar los hechos notificados y comprobará si se encuentran cubiertos en la póliza contratada por el tomador del seguro. En el caso de que así sea, la entidad aseguradora estará obligada a indemnizar al asegurado o beneficiario, hasta un límite máximo establecido en la póliza de seguro. 

Por último, con el propósito de ofrecer una visión un poco más global acerca del funcionamiento de los seguros, conviene señalar que su mecánica está basada en el concepto de “mutualización” del riesgo. Es decir, se trata de repartir el riesgo entre el mayor número de partícipes posibles, para que en el momento que se produzca un siniestro, éste pueda estar cubierto gracias a la participación de los demás asegurados.