Hero banner

Ayuda

¿Cuáles son los elementos formales de un seguro?

Aprende a distinguir los elementos formales en tu contrato de seguro y que la terminología no sea un impedimento para contratar una póliza.

¿Cuáles son los elementos formales en mi seguro?

Un contrato de seguro -que es aquel por el que una entidad aseguradora se compromete, como contraprestación al cobro de una prima (precio del seguro), en caso de que se produzca un siniestro que se encuentre cubierto de manera expresa por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida- se encuentra compuesto por una serie de elementos: materiales, personales y formales. En otros “posts”, que han sido publicados recientemente, hemos analizado los elementos de carácter material y personal que componen un seguro; en éste abordaremos los elementos formales.

 

Tipos de elementos de un seguro

Tal y como hemos adelantado líneas atrás, en un seguro se dan cita tres tipos de elementos: formales, materiales y personales. Así, los elementos materiales son el riesgo, la prima y el interés asegurado. Por su parte, los elementos personales aluden a las personas -físicas o jurídicas- que participan en el contrato asegurador, que fundamentalmente suelen ser: entidad aseguradora, tomador del seguro, asegurado y beneficiario. Asimismo, un contrato de seguro también cuenta con elementos formales, que en concreto son la solicitud de seguro y la póliza, documento que a su vez incluye las condiciones generales y particulares del seguro.

 

Elementos formales de un seguro

A continuación, vamos a detallar en qué consisten los elementos formales de un seguro -solicitud de seguro y póliza-, así como el papel que juegan en un contrato de seguro.

  • Solicitud de seguro: en resumen, se trata de un cuestionario que la entidad aseguradora traslada al cliente con el objetivo de recabar una serie de datos acerca del cliente y del riesgo que desea asegurar, para de esta forma poder valorar si acepta dar cobertura o no a la solicitud del cliente, además de -en el caso de acceder a cubrir el riesgo- para obtener el precio final del seguro, en base a las coberturas y capitales que se quieren contratar. Un documento, la solicitud de seguro, que la compañía facilitará al cliente adaptado al producto asegurador que éste tiene la intención de suscribir; es decir, la solicitud no será igual para un seguro de Auto que para uno de Vida o de Salud. Por ejemplo, en el caso de un seguro de Auto, para la entidad aseguradora es de vital importancia conocer la marca y modelo del vehículo, su potencia, así como otros datos como la edad del conductor o los años de antigüedad de su carné de conducir, para poder estudiar el riesgo y ofrecer al cliente una solución lo más ajustada posible a sus necesidades. En definitiva, la solicitud de seguro es el paso previo a formalización de la póliza.
  • Póliza de seguro: es el documento principal en un contrato de seguro. Por lo tanto, en la póliza se recogen con detalle todas las cláusulas y pormenores que incluye. La entidad aseguradora es la encargada de su redacción (aunque el tomador puede elegir la lengua oficial en la que desea que sea redactada la póliza); es decir, se trata de un contrato de adhesión. En concreto, la póliza consta de condiciones generales y particulares.

Las condiciones generales se encuentran reguladas en el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro: “Las condiciones generales, que en ningún caso podrán tener carácter lesivo para los asegurados, habrán de incluirse por el asegurador en la proposición de seguro si la hubiere y necesariamente en la póliza de contrato o en un documento complementario, que se suscribirá por el asegurado y al que se entregará copia del mismo. Las condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa. Se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito”. En resumen, se trata de las condiciones del contrato, en relación con un mismo producto, que son de igual aplicación a todos los asegurados.

Mientras, en las condiciones particulares se incluyen todos los datos y cláusulas especiales relativas a ese contrato. Desde los datos personales de las partes que participan en el contrato -tomador del seguro, asegurado y beneficiario (en un seguro de Auto también aparecerá el conductor)- hasta los capitales asegurados o las características del riesgo. Pero también incorpora otros dos datos que son fundamentales: la vigencia (duración del contrato) y la prima (precio del seguro).

Por otra parte, una vez formalizado el contrato de seguro, la entidad aseguradora cuenta con el deber de hacer entrega de la póliza al tomador del seguro, así como con la obligación contable de registrar su emisión. La póliza, asimismo, es el documento que deja constancia de que el contrato existe, a la vez que complementa a la ley en relación con las normas que definirán la ejecución del contrato asegurador.

También, con respecto a la póliza, puede darse el caso de que, una vez suscrito el contrato, nos demos cuenta de que el contenido de lo que hemos firmado difiere de lo pactado en la propuesta. En ese caso, el tomador del seguro cuenta con un mes de plazo (desde el día que le fue entregada la póliza) para reclamar a la entidad aseguradora que subsane los puntos de desacuerdo; ya que pasado ese periodo de tiempo, el contenido de la póliza primará sobre el de la propuesta.

Por último, con respecto a las modificaciones que pudiera sufrir el contrato a lo largo de su “vida”, señalar que se encuentran sujetas al mismo régimen que la póliza. Es decir, han de ser formalizadas por escrito por las partes intervinientes y, a continuación, entregadas al tomador del seguro, por idénticos motivos que en el caso de las condiciones generales y particulares de la póliza.

Por lo tanto, la solicitud de seguro, como paso previo, y la póliza son dos documentos esenciales que debemos conocer a hora de formalizar un contrato asegurador.

HABLA CON UN ASESOR

Deja tus datos y te llamaremos para resolver tus dudas y recibir asesoramiento

Tu privacidad es nuestra prioridad

Utilizamos cookies propias y de terceros para fines estrictamente funcionales, permitiendo la navegación en la web, así como para fines analíticos, para mostrarte publicidad en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación (p. ej. páginas visitadas) y para optimizar la web. Clica AQUÍ para más información. Puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar cookies” o configurarlas o rechazar su uso clicando en “Configurar cookies”.

Estrictamente necesarias

Estas cookies son necesarias para facilitar la correcta navegación por nuestro sitio web y aseguran que el contenido se carga eficazmente, permitiendo la correcta utilización de las diferentes opciones o servicios que en ella existen. Se incluyen cookies analíticas anónimas y agregadas para hacer recuento del tráfico del sitio y las páginas visitadas. 

Analíticas y optimización

Estas cookies son propias o de terceros que nos permiten optimizar tu experiencia en el sitio web, evaluando su rendimiento y mejorar añadiendo nuevas funcionalidades. 

Publicidad comportamental

Estas cookies son utilizadas para almacenar información del comportamiento de los usuarios obtenida a través de la observación continuada. Gracias a ellas, podemos conocer los hábitos de navegación en el sitio web y mostrar publicidad relacionada con el perfil de navegación del usuario.