Hero banner

Ayuda

¿Cuál es la extinción de un seguro?

Tu seguro puede finalizar por tres motivos, entérate de cuáles son para estar prevenido.

¿Por qué se puede extinguir mi seguro?

Un seguro se extingue cuando finaliza su vigencia sin renovarse por cualquiera de las dos partes o por acuerdo o controversia entre la aseguradora y el tomador, o bien cuando desaparece el riesgo objeto del seguro.

 

Extinción de un seguro por su finalización   

La duración de un seguro queda establecida explícitamente por el contrato que vincula a la aseguradora y al tomador. En algunos casos, la vigencia de las coberturas es anual, renovándose tácitamente cuando concluye, como por ejemplo en los seguros de salud. 

En otros casos, el seguro es de duración determinada (por ejemplo, en los seguros de viaje, en los seguros por días, en los seguros contextuales vinculados a una actividad determinada, como los seguros de deportes de riesgo, o los estacionales, los que cubren espectáculos o ciertas pólizas de responsabilidad civil), estableciéndose normalmente límites máximos de vigencia, y a su conclusión, se extingue el seguro. 

En los seguros anuales, se suele incorporar en el contrato la renovación automática o tácita, de forma que la renovación se suscribe al llegar el vencimiento si ni la aseguradora ni el tomador notifica a la otra parte su deseo de no renovar con la antelación fijada. 

Dicha antelación es de dos meses en el caso de la aseguradora, y de un mes antes del vencimiento en el caso del tomador, lo que permite al cliente tomarse tiempo para decidir si renovar o cambiar de seguro sin perder en ningún momento sus garantías.

 

Extinción de un seguro por acuerdo o controversia entre las partes

Una de las causas de cancelación anticipada del seguro antes de su vencimiento puede provenir de un acuerdo entre las partes. Dicho acuerdo puede darse a solicitud por escrito de cualquiera de las dos partes, y puede deberse a un ofrecimiento de una mejora en el seguro por parte de la aseguradora o a un cambio en las circunstancias del riesgo del que el tomador del seguro informe, también por escrito, proponiendo cancelarlo. 

También pueden tener que ver con añadir o quitar coberturas al contrato o con cambios, a mejor o a peor, en el riesgo garantizado por la póliza. Las aseguradoras deben confirmar, cuando el cambio es a solicitud del cliente, si aceptan los cambios propuestos y, si hay acuerdo, cuál es la nueva prima que se aplicará en el nuevo contrato. Si esa solicitud se produce dentro del periodo de renovación y los plazos prefijados en el contrato, las nuevas condiciones y primas regirán el nuevo contrato, vinculando a ambas partes. 

Sin embargo, también puede surgir la extinción del seguro por controversia entre las partes. Una posible controversia que acaba con el seguro abruptamente surge cuando el tomador deja de pagar la prima, lo cual automáticamente supone la ruptura unilateral del contrato por parte del cliente, y puede acarrear, la toma de acciones legales por parte de la aseguradora y la inclusión del tomador en los ficheros de morosos, con consecuencias en su perfil de crédito. 

En estos casos, si la prima es la inicial, se considerará el seguro extinguido, y si no lo es, la aseguradora puede extinguirlo en cualquier momento, notificando al cliente, al margen del resto de acciones que le permite la ley, o esperar a que el cliente regularice su situación al respecto del pago de primas atrasadas y su puesta al día. 

Otra posible causa de extinción por controversia a instancias de la aseguradora ocurre cuando la aseguradora detecta una reserva o inexactitud por parte del cliente en lo que declaró en el cuestionario de valoración del riesgo. 

En cualquier caso, durante el periodo que transcurre desde un primer impago hasta su subsanación, el cliente no estará cubierto por el seguro, y volverá a estarlo tras hacer efectivos los pagos adeudados a la compañía aseguradora, luego la extinción del seguro, en este caso, es provisional, siempre que la aseguradora no decida extinguirlo definitivamente o que transcurran seis meses desde el impago sin subsanarse, periodo tras el cual se considerará extinguido el contrato por defecto. 

Otra posible controversia puede deberse a que el seguro niegue una de las garantías que el cliente entendía incluidas en su seguro, o valore pericialmente el daño producido por un siniestro de forma inferior a las expectativas del cliente. En este caso, el cliente tiene derecho a reclamar, primero a la propia compañía a través de su departamento de atención al cliente o defensa del asegurado, y tras su respuesta, si sigue sin estar conforme, a la Dirección General del Seguro (cuyo dictamen no es vinculante) o acudir a los tribunales. 

La tercera razón de extinción con controversia entre las partes sucede cuando la aseguradora modifica las coberturas o el precio de las primas, lo que está obligado a notificar al cliente, que cuenta con un periodo de quince días para cancelar el contrato, sin perder su derecho a reclamar a la aseguradora si el cambio se produce anticipadamente o considera lesionados sus derechos.

Aunque las condiciones de extinción están reguladas y aparecen por escrito en el contrato, es importante comprobar al suscribir el contrato que la póliza especifique las condiciones de cancelación o modificación de las coberturas y el resto de condiciones del seguro. En este sentido, un aspecto a tener en cuenta son los periodos de carencia (especialmente en los seguros de salud), así como los copagos en algunas coberturas, o las exclusiones específicas de coberturas contempladas en la póliza.

 

Extinción de un seguro por desaparición de su riesgo o del interés 

La tercera razón por la que se extingue un contrato de seguro es por la desaparición del riesgo o del interés asegurado. 

La desaparición del riesgo ocasiona la nulidad del contrato, esto es, un impedimento para su realización o su continuidad, si esta nulidad se manifiesta con posterioridad. Es causa de nulidad que el siniestro fuera previo al contrato, por ejemplo. 

También que el riesgo deje de existir, como ocurre con el seguro de vida si el asegurado fallece, o con el seguro que cubre determinadas enfermedades si el asegurado se cura. 

Por último, es causa de extinción que deje de existir el objeto asegurado, o que el tomador del seguro transfiera su propiedad a un tercero, en cuyo caso el asegurador podrá rescindirlo en los quince días siguientes a la fecha en que conoció la transmisión, comunicándolo al nuevo propietario y extendiendo las coberturas hasta un mes después de hacerlo.

HABLA CON UN ASESOR

Deja tus datos y te llamaremos para resolver tus dudas y recibir asesoramiento