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¿Qué es un seguro de daños?

Proporcionar cobertura a bienes es fundamental. Te contamos los tres tipos de aseguramiento que existen.

En este artículo podrás informarte acerca de

¿Qué cubren los seguros de daños?

Antes de comenzar a analizar en profundidad que es un seguro de daños, también conocido como seguro de patrimoniales, recordar qué es un seguro y en qué consiste un contrato asegurador nos parece totalmente conveniente. Pues bien, en líneas generales, un seguro se trata de “un contrato mediante el que, a cambio de cobrar una prima (precio del seguro), la entidad aseguradora se compromete, en caso de que se produzca un siniestro cubierto por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida”, según se recoge en la web Finanzas Para Todos, del Banco de España y CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

Al hilo de lo comentado hasta ahora, en la protección de la integridad física de las personas, así como de sus bienes (patrimonio) encontramos la principal razón de ser del seguro. Por lo tanto, es fundamental que exista riesgo para que la actividad aseguradora pueda desempeñar su labor, puesto que, sin la concurrencia del riesgo, ¿qué sentido tendría el seguro?

 

Seguro de daños

Tal y como acabamos de recordar, en definitiva, un seguro es un tipo de contrato. Así, el seguro de daños es un contrato de seguro que persigue el resarcir los daños de carácter patrimonial sufridos por el asegurado. Asimismo, en el principio indemnizatorio se encuentra la función social del seguro de daños (conservación del patrimonio de las personas). Principio indemnizatorio que, a su vez, está relacionado con el principio de enriquecimiento injusto (artículo 26 de la Ley de Contrato de Seguro), ya que según se fija, para el seguro de daños, el seguro no puede situar al asegurado en mejor situación que la que tenía antes de producirse el siniestro. 

Fundamentalmente, según se extrae de la Ley de Contrato de Seguro, los seguros de daños han sido diseñados hacer frente, como su propio nombre indica, a los daños por destrucción o deterioro de los bienes asegurados; debido a la frustración de unas fundadas expectativas (lucro cesante); o a la disminución del patrimonio.

 

Tipos de seguros de daños

Atendiendo a la normativa española al respecto, podemos encontrar hasta ocho tipos de contrato de seguro de daños, los cuales se detallan a continuación: incendio, robo, transporte terrestre de mercancías, lucro cesante, caución, crédito, responsabilidad civil y responsabilidad civil profesional y reaseguro. 

Así, los seguros de incendio, robo, transporte terrestre de mercancías podemos calificarlos como seguros de daños en el sentido estricto de la palabra; es decir, en los que el interés asegurado recae sobre bienes u objetos concretos que son propiedad del asegurado. 

En el resto de soluciones aseguradoras de este tipo -lucro cesante, caución, crédito, responsabilidad civil y responsabilidad civil profesional y reaseguro- el interés asegurado afecta directamente al patrimonio general del asegurado y no a bienes concretos y determinados. 

Además, dentro de los seguros de daños, según se establece en la Ley de Contrato de Seguro, podemos encuadrar también los seguros agrícolas, los seguros de ingeniería, los seguros de pérdidas pecuniarias, los seguros de auto, los seguros multirriesgo (hogar, comunidades, comercios…), los seguros de impago de alquiler, los seguros de mascotas y la responsabilidad civil del cazador. 

A continuación, se detallan algunos de ellos: 

  • Incendio: se trata de un contrato en base al que el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la ley y en el contrato, a indemnizar los daños producidos por incendio en el objeto asegurado. Asimismo, los bienes asegurados contra incendio deben estar descritos expresamente en la póliza. Pero, además de los objetos asegurados, en una póliza contra incendios se contemplan los daños ocasionados para intentar detener el fuego o minorar sus devastadoras consecuencias. Eso sí, para que el incendio se encuentre cubierto por una póliza de seguro ha de producirse de manera totalmente fortuita, los ocasionados por culpa grave o dolo del asegurado no estarán cubiertos. 
  • Robo: es un contrato en base al que el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la ley y en el contrato, a indemnizar los daños derivados de la sustracción ilegítima por parte de terceros de los bienes asegurados; encontrándose también cubiertos por el seguro los daños causados en la comisión del delito. Además, si en el plazo previsto en la póliza el objeto no aparece, el asegurado podrá solicitar la totalidad de la indemnización. 
  • Trasporte terrestre de mercancías: regulado en el artículo 54 de la Ley de Contrato de Seguro, es un contrato de seguro por el que la entidad aseguradora se compromete al pago de determinadas indemnizaciones como consecuencia de los daños ocurridos durante el transporte de mercancías. Estos daños pueden afectar al objeto transportador o a las propias mercancías transportadas.
  • Responsabilidad civil: se trata de un tipo de contrato asegurador que tiene como fin garantizar al asegurado frente a la responsabilidad civil en que pueda incurrir ante terceros por actos de los que sea responsable y proteger, así, su patrimonio. Además del pago de indemnizaciones a terceros, los seguros de responsabilidad civil incluyen, si fuera necesario, la constitución de fianzas y costas judiciales exigidas al asegurado por reclamaciones de terceros, siempre que el motivo de la reclamación esté incluido en esta cobertura (cabeza de familia, inquilino de una vivienda en alquiler, daños por agua…). 
  • Pérdidas pecuniarias: se trata de aquellos seguros en los que la entidad aseguradora indemniza al asegurado por la pérdida del rendimiento económico que hubiera podido alcanzar en un acto o actividad, de no haberse producido el siniestro descrito en el contrato. Por ejemplo, cuando se produce una interrupción en la producción de una fábrica a consecuencia de una avería cubierta por la póliza de seguros. En este caso, el asegurador va a indemnizar al asegurado por la pérdida económica que dicha avería le haya ocasionado (pérdida de beneficios). 
  • Agrarios: son los seguros que tienen por objeto cubrir los riesgos que puedan afectar a las explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales. Algunos ejemplos de este tipo de seguro son: agrarios combinados, de rendimientos, integrales, o pecuarios.

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