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¿Qué es el interes asegurable?

Comprende la importancia del interés asegurable en la contratación de un seguro.

Conoce el interes asegurable

Un seguro, en definitiva, es un tipo de contrato. Eso sí, un contrato que cuenta con una serie de particularidades y que se encuentra regulado en la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro. Así, básicamente, un seguro es un contrato en el que la compañía de seguros se compromete, como contraprestación al cobro de una prima (precio del seguro), en caso de que se ocasione un siniestro que se encuentre cubierto de manera expresa por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida.

 

Elementos en un contrato de seguro

Una vez que hemos visto en qué consiste un contrato de seguro, con el objetivo de dar respuesta a la cuestión inicial que nos ocupa, conviene señalar que en el contrato asegurador concurren una serie de elementos que lo conforman. En concreto, un seguro está compuesto por elementos de carácter formal, personal y material. Los primeros, los formales, son la solicitud de seguro y la póliza. Por su parte, los personales, hacen referencia a las “figuras” (personas físicas o jurídicas) que, generalmente, participan en el contrato de seguro: entidad aseguradora, tomador del seguro, asegurado y beneficiario. Por último -aquí es donde queríamos llegar-, los elementos formales de un contrato de seguro son el riesgo, la prima y el interés asegurable.

 

Interés asegurable. ¿En qué consiste?

Tal y como acabamos de comentar, el interés asegurable es uno de los elementos de carácter material que se dan cita en un contrato de seguro; es decir, su concurrencia es fundamental para que pueda celebrarse el mismo.

Pero ¿en qué consiste el interés asegurable? Pues bien, en concreto, se trata de un principio en el que reside una parte fundamental del funcionamiento de la actividad aseguradora. Así, podemos decir que el interés asegurable es la relación, susceptible de valoración económica, que debe existir entre el asegurado y el bien que se desea cubrir. O lo que es lo mismo, el interés económico que una persona posee sobre un bien que se encuentra expuesto a cualquier tipo de riesgo. De hecho, un contrato de seguro no será válido si en él no concurre el interés asegurable.

Un concepto, el del interés asegurable, que puede llegar a ser un tanto confuso. Por ello, con el propósito de facilitar su comprensión, también podemos indicar que se trata del interés del asegurado en que no se produzca un daño (siniestro) que afecte al bien objeto del seguro, ya que como consecuencia del mismo se originaría un perjuicio que afectaría directamente a su patrimonio; a continuación, la entidad aseguradora estará obligada a indemnizar al asegurado conforme a lo establecido en la póliza. Aquí, también se da cita el principio de enriquecimiento injusto (artículo 26 de la Ley de Contrato de Seguro), que consiste en que la situación para el asegurado no puede ser mejor, después de un siniestro, que justo antes de producirse, ya que las actividades fraudulentas en este sentido se encontrarían a la orden del día. En particular, en este artículo se establece que: "para la determinación del daño se atenderá al valor del interés asegurado en el momento inmediatamente anterior a la realización del siniestro".

Por lo tanto, podríamos resumir que el interés asegurable no reside en el bien que es objeto del seguro, sino que se trata del interés, valga la redundancia, del asegurado en que no se llegue a producir un siniestro y, de esta manera, no tener que enfrentarse a todo lo que conlleva una situación de este tipo.

Pero, además, el interés asegurable -requisito indispensable que imponen las entidades aseguradoras para poder celebrar un contrato de seguro-  sirve para velar por la naturaleza de la institución aseguradora, puesto que sin en los contratos de seguro no concurriese el interés asegurado la siniestralidad sería mucho mayor, circunstancia que complicaría la función social que cumple el seguro. Por un momento, imaginemos que se pudieran asegurarse bienes propiedad de terceras personas; en caso de siniestro, el asegurado recibiría una indemnización sin haber sufrido perjuicio alguno. Un escenario que irremediablemente abocaría al mercado asegurador a subir las primas de los seguros, coyuntura en la que se verían afectados los asegurados que no utilizaran el seguro como un instrumento de enriquecimiento ilícito.

 

El interés asegurable en la Ley de Contrato de Seguro

Líneas atrás, hemos señalado que el interés asegurable es un principio que se encuentra regulado en la Ley de Contrato de Seguro; en concreto, del artículo 25 al 33.

Así, con respecto a los seguros de daños, en el artículo 25 se indica que el interés asegurable es un elemento fundamental para que el contrato sea válido: “el contrato de seguro contra daños es nulo si en el momento de su conclusión no existe un interés del asegurado a la indemnización del daño”. Además, también se establece que, en el momento en que se produce el siniestro, la determinación del interés asegurado permite averiguar si el interés subsiste como su valor y también la legitimación para exigir la indemnización del daño.

Del mismo modo, en el artículo 28 se indica que: "se entenderá que la póliza es estimada cuando el asegurador y el asegurado hayan aceptado expresamente en ella el valor asignado al interés asegurado". Asimismo, en el artículo 29 se señala que: "si por pacto expreso las partes convienen que la suma asegurada cubra plenamente el valor del interés durante la vigencia del contrato, la póliza deberá contener necesariamente los criterios y el procedimiento para adecuar la suma asegurada y las primas a las oscilaciones del valor de interés".

Al igual, en el artículo 30 se fija que: "si en el momento de la producción del siniestro la suma asegurada es inferior al valor del interés, el asegurador indemnizará el daño causado en la misma proporción en la que aquélla cubre el interés asegurado". Por último, en el artículo 31 se establece que "si la suma asegurada supera notablemente el valor del interés asegurado, cualquiera de las partes del contrato podrá exigir la reducción de la suma y de la prima, debiendo restituir el asegurador el exceso de las primas percibidas. Si se produjere el siniestro, el asegurador indemnizará el daño efectivamente causado".