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¿Qué es el Reaseguro?

El ámbito del seguro es un campo muy extenso, en el que evidentemente se desarrolla la actividad aseguradora propiamente dicha, pero que, en paralelo, también alberga áreas de suma importancia, aunque que pueden resultarnos totalmente desconocidas, como el reaseguro.

Reaseguro, ¿en qué consiste?

En particular, se trata de un mecanismo por el que una entidad aseguradora cede a una reaseguradora la totalidad o parte de los riesgos que asume, como contraprestación al pago de una prima (deberá ser acordado entre ambas entidades; también tendrán que acordar la parte relativa al pago de las indemnizaciones derivadas de los siniestros), con el objetivo de estar protegida frente a las posibles pérdidas que podría llegar a sufrir, en el caso de que la evolución de estos riesgos fuese totalmente diferente a lo estimado.

En pocas palabras, podríamos decir que “el reaseguro es el seguro del seguro”. Aunque, si ahondamos un poco más en las particularidades técnicas del reaseguro, vemos que es el contrato (no olvidemos que, básicamente, un seguro es un tipo de contrato) que se formaliza entre dos aseguradores. Por un lado, se encuentra la compañía aseguradora o cedente; por el otro, la entidad reaseguradora.

Reaseguro: finalidad

Como adelantábamos en el párrafo anterior, asumir la cesión de la totalidad o parte de las responsabilidades contractuales que la entidad aseguradora haya aceptado en el desarrollo de su actividad es el principal cometido para una reaseguradora; en la actualidad, una gran mayoría de las entidades reaseguradoras solamente aceptan asumir una parte del riesgo (lo que supone, en caso de siniestro, que la entidad aseguradora o reasegurado se verá en la obligación de asumir una parte de las pérdidas).

En definitiva, el reaseguro es un mecanismo indispensable para el sector asegurador, que da solidez a la estrategia y al funcionamiento de las entidades aseguradoras. En ese sentido, podemos encontrar en el sector asegurador riesgos que por su tamaño resultarían inasumibles para una sola entidad aseguradora; al igual, también puede darse el caso de que se acumulen una serie de siniestros de consecuencias no estimadas que podrían llegar a sobrepasar la capacidad de una sola compañía. Por lo que, para poder salir airoso de cualquiera de las situaciones descritas, el reaseguro es el instrumento fundamental.

Reaseguro: normativa en España

En España, el reaseguro se encuentra regulado en la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro (LCS). Así, en el artículo 77 de la LCS se define el reaseguro como “aquel contrato por el que una de las partes (reasegurador) se obliga a reparar, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, el daño patrimonial sufrido por la otra parte (reasegurado o asegurador directo) a consecuencia del pago de una indemnización derivada de un contrato de seguro”. Por otra parte, desde el punto de vista de supervisor, para operar en el mercado reasegurador español las entidades deben atenerse a la Ley 20/2015 de Ordenación, Supervisión y Solvencia de las entidades aseguradoras y reaseguradoras.

Modalidades de reaseguro

En relación con el reaseguro, si nos atenemos al reparto de primas, así como de responsabilidades, podemos diferenciar principalmente entre: 

  • Reaseguro proporcional: se trata de una modalidad en la que la parte de la responsabilidad que corresponde a la entidad reaseguradora cuando se produce un siniestro se obtiene de la proporción que resulta tomando como referencia la prima cedida y la prima total de la póliza. Esto supone que la entidad reaseguradora participe de igual manera de ambas partidas: primas y siniestros.
  • Reaseguro no proporcional: a diferencia de lo que sucede en la anterior modalidad, en caso de siniestro, la parte de responsabilidad de la entidad reaseguradora es el exceso sobre un límite determinado, al que se le puede denominar prioridad o XL; aquí, los importes de las indemnizaciones que sean inferiores al mencionado límite, correrán por cuenta de la entidad aseguradora cedente. Por lo tanto, en esta modalidad, el reaseguro solo se hará cargo de los percances que superen el mencionado límite.

Llegados a este punto, el reaseguro, dicho de una forma más cercana, es el instrumento del que se valen las entidades aseguradoras que asumen directamente los riesgos que las personas (físicas y jurídicas) les proponen con el objetivo de aminorar las responsabilidades que aceptan, a cambio de una participación en la prima de las operaciones cedidas. Una relación, la existente entre la entidad aseguradora y la reaseguradora, que bajo ningún concepto debe afectar a los clientes de la primera. Por ejemplo, en el caso de que una entidad aseguradora quebrase, el asegurado no podría reclamar sus derechos a la entidad reaseguradora, de ello se encargarán los organismos competentes en cada territorio; en el caso de España, el Consorcio de Compensación de Seguros.

Por otro lado, también podemos clasificar el reaseguro en función de la forma contractual: simple o facultativo, general o de tratado u obligatorio, facultativo-obligatorio y open covers, y de pool.

El simple (individual) o facultativo se utiliza para reasegurar operaciones individuales que quedan fuera de las condiciones, límites o características de un contrato general de reaseguro, sí es que este existe o en caso de no existir por que el asegurador no desea asumir todo el riesgo. Aquí, el asegurador no cuenta con la cobertura de reaseguro, hasta que la entidad reaseguradora no la haya aceptado expresamente (el reasegurador no tiene la obligación de aceptarlo). El general de tratado u obligatorio hace referencia a un acuerdo que a la compañía cedente le permite aceptar operaciones que no podría asumir de forma individual, así como contar con los plazos necesarios y agilizar la emisión de pólizas. En la modalidad facultatio-obligatorio también existe un acuerdo como en la general, pero aquí la compañía cedente no tiene la obligación de ofrecer todos sus riesgos a la entidad reaseguradora, mientras que en los open covers la entidad reaseguradora cuenta con la obligación de aceptar la cesión de todos los riesgos hasta un límite establecido en el contrato. Por último, en la modalidad de pool (utilizada principalmente en el ramo de transportes) se ponen en común los negocios de varios aseguradores o reaseguradores, participando cada uno en una proposición determinada de la empresa en común.

 

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