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¿Qué es un seguro?

¿Sabes qué es un seguro? Aprende todo lo necesario con nosotros.

En este artículo podrás informarte acerca de

Los seguros, algo imprescindible en la vida

El del seguro es un terreno muy amplio; no en vano, se encuentra presente en la mayoría de los ámbitos tanto de la actividad empresarial como de nuestras vidas privadas. Se trata de un sector económico que en 2020 facturó más de 64.000 millones de euros en primas en España, cifra que representa más del 5% del PIB nacional, y del que dependen un gran número de subsectores económicos  como: empresas de asistencia, talleres, profesionales sanitarios, peritos… Además, el sector asegurador cuenta con más de 50.000 asalariados en España, pero se estima que sumando los puestos de trabajo indirectos e inducidos son más de 700.000 los empleos que genera esta actividad en nuestro país.

Pero ¿qué es un seguro? Pues bien, según se indica en la web Finanzas Para

Todos del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el seguro “es un contrato mediante el que, a cambio de cobrar una prima (precio del seguro), la entidad aseguradora se compromete, en caso de que se produzca un siniestro cubierto por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida”. Por lo que, en definitiva, un seguro es un tipo de contrato, que (en sus diferentes variantes) se encuentra regulado por la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro.

 

¿Por qué existe el seguro?

La actividad aseguradora surge para dar respuesta a la necesidad que tienen las personas de proteger su patrimonio frente a una serie de riesgos a los que se encuentran expuestos; en un primer momento, para proteger el transporte marítimo de mercancías entre Europa y América (y viceversa). Por lo tanto, para que el seguro pueda darse la concurrencia del riesgo es fundamental: sin riesgo, el seguro no tiene sentido.

Pero ¿cómo consiguieron las entidades aseguradoras hacer del aseguramiento y gestión de riesgos un negocio tan trascendental? Las compañías encontraron la respuesta a través de un concepto: el de “mutualización” del riesgo. En él reside el éxito de la actividad aseguradora. En pocas palabras, consiste en repartir la probabilidad de que nos veamos afectados por un mismo riesgo entre el mayor número de partes (asegurados) posible. En un primer momento, como hemos comentado anteriormente, asegurar el transporte de mercancías por mar fue la actividad fundamental del sector, pero hoy en día tiene presencia en casi cualquier ámbito empresarial o privado; de esta manera, las entidades aseguradoras continúan dando respuesta a las necesidades que sus clientes tienen de estar protegidos ante una extensa lista de riesgos (auto, accidentes, enfermedad, hogar, salud, vida…).

 

Otros aspectos a tener en cuenta de un seguro

Además de todo lo expuesto hasta este momento, es importante que tengamos claros algunos aspectos más, los cuales nos serán de gran ayuda a la hora de adentrarnos en el mundo del seguro.

Por un lado, tal y como hemos subrayado, si no hay riesgo que cubrir, el seguro no tiene razón alguna de ser. Por lo tanto el riesgo es el elemento que da origen a la actividad aseguradora. Pero ¿qué es? Según la RAE, el riesgo asegurable es “la posibilidad de que se produzca un hecho que genere daños, una contingencia que haga surgir la necesidad de cubrir la probabilidad de que suceda así como sus diferentes consecuencias a través de un seguro”. Así, atendiendo a la tipología del riesgo, las entidades aseguradoras clasifican los seguros como: 

  • Personales: seguros que han sido creados principalmente para proteger la integridad física de las personas. En este grupo podemos encontrar, entre otros, los seguros de accidentes, enfermedad, asistencia sanitaria o vida.
  • Patrimoniales o de daños: se trata de pólizas concebidas para dar protección a nuestro patrimonio, tanto directa como indirectamente. Aquí tienen cabida los seguros de auto, hogar, transportes, incendio, robo, pymes, industriales, responsabilidad civil…
  • Asistencia o prestación de servicios: son los seguros que garantizan al asegurado el acceso a la prestación de una serie de servicios. Como, por ejemplo, las pólizas de asistencia en viaje o las de defensa jurídica.

Por otra parte, conocer cuáles son los elementos que componen un seguro es otro de los aspectos a tener en cuenta. En concreto, en el contrato de seguro se dan cita elementos de carácter formal, material y personal. Los primeros son la solicitud de seguro (formulario previo a la contratación del seguro) y la póliza (documento que incluye las condiciones generales y particulares del contrato). Los elementos materiales son el riesgo (en el que acabamos de profundizar), la prima (precio del seguro) y el interés asegurable (interés económico necesario que el asegurado debe tener en relación con el bien objeto del seguro; es decir, el interés de que no se produzca un siniestro). Por último, los elementos personales son, básicamente, las personas (físicas o jurídicas) que intervienen en el contrato de seguro: entidad aseguradora, tomador del seguro (persona que suscribe el seguro y cuenta con la obligación de abonar la prima), asegurado y beneficiario (persona que recibe la indemnización en caso de siniestro cubierto por la póliza). Puede haber casos en los que intervengan más personas, como en el seguro de auto donde también participa el conductor.

Además de todo lo anterior, conviene que seamos conscientes de la relevancia de otros términos como capital o suma asegurada y siniestro. El primero hace referencia a la cantidad económica máxima cubierta en cada una de las garantías que componen el contrato; por ejemplo, en un seguro de hogar, los capitales del continente y el contenido, en los que a su vez se incluyen una serie de garantías que también contemplan límites (robo de dinero o joyas, daños estéticos…). Por su parte, el siniestro es aquel acontecimiento fortuito que está contemplado en la póliza y que, por lo tanto, activa la cobertura aseguradora dando lugar al pago de las indemnizaciones pactadas; desde el punto de vista de la gran mayoría de asegurados, se trata del momento en el que para ellos cobra sentido pagar la prima del seguro.

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