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¿Qué es el sobreseguro?

A la hora de contratar un seguro, debes conocer el concepto de sobreseguro, te lo presentamos.

Conoce el sobreseguro

Dentro de la operativa de la industria aseguradora pueden producirse diferentes incidencias propias del desempeño comercial. Una de ellas es la del sobreseguro. De acuerdo a la Real Academia Española, esto significa “en el contrato de seguro, aquella situación en que la suma asegurada supera el valor real del bien asegurado”. Aunque puede producirse en diferentes ramos y productos, el sobreaseguro tiene una mayor frecuencia de aparición en las pólizas de Hogar, como se verá a continuación. Por ello, cualquier persona que suscriba este seguro, que es de carácter voluntario, además de apostar por lograr la máxima tranquilidad para su familia en relación a su bien más preciado, como es su vivienda, debe cerciorarse lo mejor posible de lo que está contratando, tanto para no arriesgarse a entrar en una situación de sobreseguro como para no hacerlo en el extremo opuesto, el infraseguro, y que puede ser igualmente peligroso si no se conoce y se gestiona de un modo inadecuado.

 

Ilegal pero relativamente frecuente

Aunque pueda parecer extraño, una situación de sobreseguro es más habitual de lo que parece, y ocurre cuando el cliente se encuentra abonando más de lo que debería, habida cuenta de que los bienes recogidos en el contrato que es objeto del pago de la prima valen menos, desde el punto de vista económico. Bajo la óptica normativa, el sobreseguro tiene la consideración de ilegal, puesto el límite máximo de indemnización supera el interés asegurado. De este modo, el capital asegurado implica que el beneficiario recibiría más de lo que operativamente le corresponde, que, a grandes rasgos, es la reparación o la sustitución de los bienes que han resultado siniestrados.

Paralela a esta situación puede ocurrir otra que, también, se repite con cierta frecuencia y que es la de que una persona tenga suscritos dos o más seguros que estén cubriendo el mismo bien. Si esta incidencia no se comunica formalmente a las entidades aseguradoras implicadas, de nuevo, se estaría entrando en otro caso de sobreseguro, lo que puede traer consigo responsabilidades legales al cliente, además de estar perdiendo dinero por abonar varias pólizas que no le están ofreciendo, en realidad, un mayor servicio que si solo tuviera una en vigor.

De cualquier manera, en una situación de sobreseguro, cualquiera de las partes implicadas, esto es, la compañía aseguradora o el cliente, tiene la potestad de exigir que se lleve a cabo una reducción en el capital asegurado. Desde el prisma del usuario, eso quiere decir que está en condiciones de solicitar la devolución del exceso de las primas abonadas. Jurídicamente, para que este hecho tenga lugar, se exige tener la constancia de que el asegurado ha estado actuando de buena fe, ya que, en el caso de detectarse algún intento fraudulento de aprovecharse de la coyuntura, lo más habitual es que se tome la decisión de declarar inválido el seguro y denegar por completo cualquier clase de reparación. En el tema particular de disponer de dos o más pólizas que cubran el mismo bien, es, si cabe, más crítico que el cliente se dé cuenta de la situación cuanto antes y se lo refiera a las compañías implicadas, ya que, si no lo hace a sabiendas, ninguna de las entidades le devolverá cantidad económica alguna.

 

El extremo opuesto: el infraseguro

Ya hemos visto cómo, a ojos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), es ilegal que se produzca una situación de sobreseguro. Ahora toca analiza el caso contrario, es decir, el infraseguro (underinsurance, en inglés), que es aquella incidencia en la que la suma económica de lo que se está asegurando no alcanza el valor real del bien que es objeto de la póliza. De nuevo, al igual que ocurría en el caso anterior, suele darse con mayor frecuencia en los seguros de Hogar, en concreto, a la hora de computar el valor de los objetos contenidos en una vivienda. Existen estudios, incluso, que afirman que un 63% de estas pólizas que se encuentran en vigor en España están en situación de infraseguro, lo que significa, yendo al terreno práctico que, según el siniestro que se pudiera sufrir, a alrededor de 10 millones de familias les ocasionaría una pérdida económica más o menos relevante a pesar de que se activasen las coberturas de sus pólizas.

En este sentido, el mejor método para evitar, en la medida de lo posible, que se puedan producir estas pérdidas es disponer de una correcta valoración de los bienes incluidos en la póliza, ya que, en caso contrario, el cliente se expone a recibir sólo una parte del total del capital al que se tiene derecho, en virtud al promedio de los bienes que habrían resultado siniestrados. Las entidades aseguradoras, como norma habitual, aplican un coeficiente de proporcionalidad, que tiene en cuenta, tanto la suma asegurada en virtud del contrato firmado entre ambas partes como los daños sufridos. El resultado correspondiente que se obtiene se divide entre el valor real de los bienes.

Es verdad que, en algunas ocasiones, las aseguradoras, siempre bajo el visto bueno y formal de sus clientes, renuncian a la aplicación de esta regla de proporcionalidad, afirmando que se ocupan de la reparación de los daños en caso de siniestro aún en el caso de que el capital contratado no llegue al recomendado.

 

Comprobar la letra pequeña y grande de lo que se firma

Con independencia de que se produzca una situación de sobreseguro o de infraseguro, la receta para evitarlo es exactamente la misma para el asegurado: comprobar bien el contrato que se va a firmar, fijar adecuadamente el capital y tener presente los compromisos legales que se adquieren por ello. Ante cualquier lógica duda sobre la idoneidad de una póliza, lo más aconsejable es recurrir al consejo profesional, que, por ejemplo, un mediador puede brindar, respondiendo personalmente las dudas que surjan a cualquier particular y entendiendo bien su caso y sus circunstancias personales.

De este modo, sentiremos la mayor protección que todo buen seguro puede ofrecernos, mientras, también, dispondremos del respaldo legal de haber suscrito un producto que cumple con todas las especificaciones normativas vigentes.

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