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¿Qué es la suma asegurada de un seguro?

Te informamos de qué es la suma asegurada de un seguro

Te asesoramos de qué es la suma asegurada de un seguro

En recientes “posts” hemos puesto de relieve la trascendencia y la importancia que tiene la actividad aseguradora en nuestras vidas, puesto que suele estar presente en casi cualquier faceta tanto del ámbito personal como empresarial. Pero, del mismo modo, también hemos comentado que el terreno asegurador cuenta con una terminología o lenguaje propio al que conviene familiarizarse lo antes posible, ya que serán menos las dudas que puedan surgirnos en el momento de contratar un seguro en los diferentes ramos que nos pone al alcance el mercado español de seguros; es decir, todo el proceso nos resultará mucho más sencillo que si no estamos al corriente de lo que significan una serie de palabras o términos.

 

¿Qué términos aseguradores es recomendable conocer?

Tal y como acabamos de comentar, la terminología aseguradora puede llegar a convertirse en un terreno realmente árido para algunas personas. Por ello, a continuación, vamos a desvelar el significado de varias de estas palabras de la forma más sencilla y cercana posible. Al respecto, se podría decir que teniendo claro cuáles son los elementos, y en qué consisten, que conforman un seguro, el terreno asegurador nos resultará mucho más amable. Pero, antes de recordar cuáles son los elementos de un seguro, nos parece oportuno hacer lo propio con el término “seguro”. En pocas palabras, un seguro es un contrato en el que la compañía de seguros se compromete, como contraprestación al cobro de una prima, en caso de que se ocasione un siniestro que se encuentre cubierto de manera expresa por dicho contrato, a indemnizar el daño producido o a satisfacer un capital, renta u otra prestación convenida.

En relación con los elementos que son parte de un seguro, encontramos de tres tipos: formales, materiales y personales. Los primeros, los de carácter formal, son la solicitud de seguro y la póliza. La solicitud es un formulario previo que la entidad aseguradora facilita al asegurado (adaptado al producto que desea contratar) con el objetivo de analizar el riesgo que le demandan cubrir); mientras que la póliza es el documento principal del contrato de seguro, en el que se incluyen las condiciones generales y particulares del mismo. Por su parte, los elementos materiales son el riesgo, la prima y el interés asegurable. El riesgo, como ya hemos subrayado en recientes “posts”, es la contingencia fundamental que da origen al seguro (sin riesgo, la actividad aseguradora pierde su razón de ser); la prima, simplemente, es el precio del seguro; y el interés asegurable -elemento en el que también hemos profundizado en un artículo reciente- que consiste en el interés (requisito indispensable para las entidades aseguradoras) del asegurado de que no se produzca un siniestro, ya una vez solucionado el mismo su situación no podrá ser mejor que la que tenía justo antes de producirse el percance (principio de enriquecimiento injusto). Por último, los elementos personales que son aquellos que hacen referencia las personas que intervienen, fundamentalmente, en un contrato de seguro: entidad aseguradora, tomador del seguro, asegurado y beneficiario.

Sin duda, comprender los términos que acabamos de describir brevemente líneas atrás es más que recomendable a la hora de adentrarnos en el mundo de los seguros. Pero, además, también conviene que seamos conscientes de qué es un siniestro o a qué se refiere el término suma asegurada; cuestión inicial de este post, que seguidamente vamos a analizar.

 

Suma asegurada, ¿qué es?

Pues bien, en líneas generales, se puede decir que la suma asegurada, concepto al que en el ámbito asegurador también se le conoce como capital asegurado, es la cantidad o suma económica máxima que se contempla como indemnización, en caso de siniestro cubierto de manera expresa en la póliza, para cada una de las garantías que incluye. En algunas ocasiones, es suma o cantidad puede variar en función de las necesidades del asegurado o de las características del bien, pero siempre en virtud de lo previsto por cada entidad aseguradora en particular para cada caso o producto concreto.

En primer lugar, aunque puede parecer evidente, conviene apuntar que cuanto mayor sean las sumas o los capitales asegurados contemplados en la póliza, más alta será la prima del seguro que tendrá que abonar el tomador de la póliza a la compañía de seguros; puesto que en caso de producirse un siniestro garantizado en el contrato, la indemnización a la que tendrá que hacer frente podría ser mayor.

Pero, ¿cómo se determina la suma o capital asegurado en la póliza? En este sentido, normalmente, las entidades aseguradoras incluyen en este apartado la cifra que los propios asegurados les trasladan, que en numerosas ocasiones suele estar ligada a sus necesidades en ese ámbito. Por ejemplo, en un seguro de Hogar el tomador o el asegurado es quien decide y comunica a la compañía las sumas a incluir en la póliza como continente y contenido, así como en el resto de garantías para las que la entidad aseguradora contempla diferentes posibilidades de aseguramiento.

Asimismo, alrededor del término suma asegurada, también concurren otros dos conceptos de indiscutible importancia: el valor del bien (precio de mercado del mismo) y el interés asegurable (que anteriormente acabamos de describir). Por lo que, llegados a este punto, es del todo aconsejable que la suma asegurada refleje con la mayor exactitud posible el valor real del bien en el momento de proceder a asegurarlo, con lo que en caso de sufrir un siniestro no tendremos sorpresas de última hora al recibir la indemnización. Problemas que pueden surgir en el caso de que la suma asegurada no coincida o sea similar al valor del interés asegurable (en relación con el principio de enriquecimiento injusto al que nos referíamos líneas atrás). Así, nos podemos encontrar con escenarios de infraseguro y sobreseguro. Sencillamente, la primera de estas situaciones se presenta cuando el capital asegurado reflejado en el contrato es inferior al valor del interés asegurable. En la segunda, ocurre lo contrario; es decir, cuando la suma asegurada establecida en la póliza es superior al valor del interés asegurable (el valor real del objeto asegurado justo antes de suscribir el seguro).

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