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Si el fallecimiento se produce a causa del coronavirus, ¿estoy cubierto por el seguro de decesos?

¿Nos cubrirá nuestro seguro de decesos en todos los casos?

Te contamos las diferencias que existen entre seguro de decesos y seguro de vida

Son muchas las dudas que nos surgen acerca de los seguros en esta situación de pandemia mundial, dado que las circunstancias son muy especiales y queremos estar lo más protegidos posible, tanto nosotros como nuestros seres queridos. Por esto precisamente debemos informarnos y despejar las dudas con respecto a lo que cubren y lo que no las pólizas de decesos y las de vida. La confusión entre estos dos tipos de seguros está muy extendida, por lo que para empezar diferenciaremos estos seguros, especificando las coberturas que tiene cada uno de ellos de manera habitual, y luego entraremos en detalle acerca de su función siendo la pandemia el motivo causante del fallecimiento del asegurado.

  • Seguros de vida: este tipo de seguros se contratan por parte de los tomadores para asegurarse de que sus beneficiarios reciban una indemnización económica en caso de fallecimiento del asegurado (quedan establecidas en las cláusulas del contrato las cantidades a indemnizar y los beneficiarios del seguro, siendo esto inamovible una vez sucedido el fallecimiento). Estos contratos de seguro pueden contener coberturas adicionales como la atención psicológica a familiares o el testamento online (que son coberturas que generalmente ya poseen los seguros de decesos). Por otra parte, no suelen cubrir los suicidios (o si lo hacen tienen un periodo de carencia de más de un año), el fallecimiento voluntario del tomador por actos imprudentes (cometiendo un acto delictivo, realizando algún deporte de alto riesgo, accidentes de tráfico bajo el efecto del alcohol o drogas, etc.). Existen principalmente dos tipos de seguros de vida, los que son de vida entera (que duran desde su contratación hasta el fallecimiento del asegurado, y que obviamente son más caros), y los seguros de vida temporales (que son aquellos cuya vigencia suele ser de un año y se pueden renovar, revisándose su prima en cada renovación según la edad, salud y hábitos del asegurado).
  • Seguros de decesos: este otro tipo de seguros se encargan de cubrir los gastos derivados del fallecimiento del tomador de la póliza. Sus coberturas más habituales suelen ser el servicio funerario (féretro, coche fúnebre, tanatorio, oficio religioso de despedida, servicio de floristería, gastos de inhumación o incineración, esquelas, etc.), gestiones administrativas (los trámites como el certificado de defunción, la tramitación de la pensión de viudedad, inscripción del registro civil o la baja de la seguridad social y del libro de familia), el traslado del fallecido y un acompañante al lugar del sepelio, servicios digitales (testamento y herencia online, gestión de los perfiles en redes sociales borrando si los familiares así lo desean toda huella digital, anulando suscripciones y gestionando en general cualquier trámite digital que tuviera el asegurado) y, por último, accidentes y asistencia en viaje (algunos seguros de decesos dan la opción de añadir una cobertura ante un accidente que deje al asegurado con una invalidez permanente, cubriendo también los gastos médicos en el desplazamiento).

 

Una vez expuestas las coberturas principales por las que se contrata un seguro de vida o un seguro de decesos, podemos ver que sirven básicamente para un objetivo similar: garantizar un bienestar y una despreocupación económica o de gestión a los beneficiarios. Entendido esto, el enfoque de los dos tipos de seguros es distinto, y las diferencias principales entre ellos son las coberturas, el precio, y los destinatarios.

  • Las coberturas: en los seguros de vida las coberturas se enfocan a indemnizar a los beneficiarios con una cuantía económica, mientras que en los de decesos las coberturas están destinadas a costear los gastos y gestiones tras el fallecimiento del asegurado.
  • El precio: la prima que deberá abonar el asegurado al contratar un seguro u otro variará, ya que por ejemplo en los seguros de vida sí que puedes elegir de cuánto quieres que sea la indemnización que se pague a los beneficiarios (siendo mayor la prima cuanto mayor sea la indemnización que desees que cobren), mientras que en los seguros de decesos no eliges una cantidad, ya que es la aseguradora la que contrata con la compañía funeraria los servicios que te prestará, y los beneficiarios solamente obtendrán esos servicios sin coste adicional.
  • Los destinatarios: en el caso de los seguros de vida-hipoteca, los beneficiarios pueden no ser personas físicas, sino que la indemnización suele ir directamente a un banco para pagar un préstamo hipotecario y cancelar así la deuda. También existen seguros de vida donde se incluyen todas las coberturas de un seguro de decesos, por lo que los beneficiarios, aparte de tener cubiertos los gastos después del fallecimiento, también recibirán la indemnización económica correspondiente.

Ahora que sabemos en qué consiste un seguro de decesos, podemos plantearnos la pregunta principal que se hace todo el mundo en esta situación excepcional de pandemia: 

¿Si la causa del fallecimiento es el coronavirus, sigo cubierto por mi seguro de decesos? 

La respuesta es que casi todas las pólizas excluyen situaciones de epidemia o pandemia, también conflictos militares armados y situaciones de guerra, por lo que, en teoría, si al revisar la póliza descubres una cláusula que dice expresamente que la aseguradora no cubrirá los gastos en caso de pandemia, ésta no tendrá porqué hacerse cargo de ellos. Esto es la “teoría”, porque la realidad es que este tipo de pólizas cubren el fallecimiento, y casi la práctica totalidad de las aseguradoras están asumiendo la cláusula y prestando los servicios funerarios contratados. 

Por lo tanto, podemos decir que las aseguradoras están “saltándose” sus propias normas y manteniendo las coberturas mientras que dure esta crisis sanitaria mundial, cubriendo así a sus asegurados y manteniendo el nivel de prestaciones de siempre pese a que el fallecimiento haya sido provocado por el coronavirus. 

De todas formas, cabe destacar que la saturación de estos servicios funerarios y también la cantidad de medidas sanitarias y protocolos, obliga a reducir al mínimo los velatorios, entierros, ramos de flores, etc., por lo que las aseguradoras también ofrecen menos coberturas que las que se estaban pagando. Esto nos puede llevar a pensar que al contratar un seguro de decesos mientras dure la pandemia, podemos evitar pagar por algunos gastos superfluos como flores o ataúdes suntuarios, ya que quizá nuestros familiares no lleguen a disfrutar de ellos.

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