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Ayuda

¿El seguro cubre los electrodomésticos si se han estropeado por una sobretensión?

Es importante conocer qué cubre nuestro seguro de hogar

La sobretensión puede estar contemplada en la póliza

Se trata de una de las incidencias más comunes en cualquier hogar, tanto que, de hecho, los daños eléctricos son la tercera causa de siniestros que se producen en una vivienda. Aunque pueden ocasionarse por diversas causas, como, por ejemplo, por un fallo general en la red de suministro (lo que significa que el responsable último es la compañía eléctrica) o por tener conectados demasiados dispositivos a la vez en la vivienda, de modo que se excede la potencia eléctrica que se tiene contratada.

En cualquier caso, es importante que el consumidor conozca, al menos, de un modo general qué se entiende realmente por daños eléctricos y cuál es la cobertura más habitual de este problema por parte de las compañías aseguradoras. De este modo, cuando se produzca una incidencia de estas características, tendrá una idea más clara de qué se puede considerar un daño eléctrico y, en virtud de ello, decidir ir hacia adelante con una reclamación formal por los trastornos que se han causado dentro del inmueble.

 

ENTENDER BIEN LAS COBERTURAS CONTRATADAS

En realidad, un daño eléctrico es cualquier desperfecto que esté relacionado con un problema en la electricidad y con los destrozos ocasionados por la caída de un rayo. Aunque pueda parecer que se trata de incidencias improbables en una vivienda, lo cierto es que, a lo largo de todo el tiempo que una familia pasa en su casa, es frecuente que, tarde o temprano, ocurra algo relacionado directa o indirectamente con los daños eléctricos.

Además, es importante tener presente la gran cantidad de bienes que, en la actualidad, existen en cualquier vivienda y que funcionan con electricidad: electrodomésticos, dispositivos de ocio, lámparas, muchos utensilios de aseo, etc. Una subida de tensión imprevista puede afectar gravemente a todos aquellos que estén en ese momento conectados a la red, pudiendo, incluso, llegar a inhabilitarlos definitivamente.

Por ello, el primer paso, con carácter preventivo, es entender el nivel de garantías que ofrece el seguro de Hogar en caso de que esto ocurra. Para saberlo, simplemente es necesario consultar el contrato firmado con la compañía aseguradora o, en el caso de que se esté analizando contratar uno, revisar las coberturas que ofrecen las diferentes pólizas que se han consultado, optando por aquella que se crea que mejor se ajusta a las necesidades de la vivienda y de los miembros de la familia que allí residen.

De esta manera, además de comprender en qué casos se estará cubierto por el seguro, también será posible conocer los trámites que habrá que realizar para una potencial reclamación de daños, y que se sustentará, principalmente, por el hecho de demostrar que en un fecha determinada la subida en la tensión eléctrica fue debida a un problema no relacionado con la intervención de la familia en cuestión, sino por otras circunstancias, que, sobre todo, pasan o por la caída de un rayo o por alguna incidencia por parte de la compañía eléctrica que gestiona la red.

Para ello, debemos pedir a la compañía eléctrica un documento que certifique que, en la fecha y hora en que ocurrió la avería, se produjo una sobretensión. Es importante leer con atención las limitaciones de la cobertura para daños eléctricos: no contempla las averías producidas por instalaciones eléctricas provisionales o que no estén en regla, los daños meramente estéticos que no afecten el funcionamiento del equipo ni los electrodomésticos de escaso valor (menos de 100 euros).

De hecho, una de las preguntas más habituales por parte de los asegurados a las entidades aseguradoras cuando sucede una subida de tensión y se estropea un electrodoméstico es: ¿mi seguro lo cubre? Por ello, entre los primeros pasos cuando sucede una incidencia de este tipo (además de garantizar que no se han producido daños humanos y de pedir a la compañía eléctrica un reporte sobre lo ocurrido) está el de informar de lo sucedido a la entidad aseguradora, quien, probablemente, una vez entendido el problema a través de su propio asegurado, se ocupará personalmente de investigar el incidente y, en su caso, de hacerse cargo de la reparación o de la reposición de los electrodomésticos dañados por el siniestro.

Lo hará, por supuesto, si es una cobertura contemplada en la póliza, que es lo más habitual. Si existe la cobertura para daños eléctricos la aseguradora se hará cargo de reparar o de reponer los electrodomésticos en caso de subida de tensión. En algunas compañías puede darse el caso de que pidan pruebas fehacientes que se produjo la subida de tensión. Para responder a esta cuestión, lo más oportuno es escribir a la compañía eléctrica y solicitar un documento en el que se acredite en qué momento ocurrió la avería que derivó en una sobretensión en la red.

 

RECOPILAR EVIDENCIAS

Una vez superado el primer momento de agobio en el que se observa que no funcionan algunos aparatos en el hogar, es importante mantener la cabeza fría y entender que resulta fundamental obtener pruebas fehacientes de quién o qué ha sido responsable de la incidencia (si ha sido causada o no de manera ajena a la voluntad de los habitantes del inmueble) y de los bienes que se han estropeado dentro de la vivienda. En la actualidad, es más fácil de lo que pueda parecer recopilar dichas evidencias.

Por ejemplo, con el teléfono móvil se pueden hacer fotografías o vídeos de los elementos que han deteriorado. Desde un punto de vista más formal, a través del teléfono o de un correo electrónico, se puede solicitar a la compañía eléctrica un documento que certifique el momento en que se produjo la incidencia y la causa. Toda esta información debe ser puesta en conocimiento de la entidad aseguradora para que pueda llevar a cabo su correspondiente investigación y, en una segunda fase, reclamar los daños al responsable último.

Es importante tener presente que, dentro de las coberturas y de las garantías de la póliza, es probable que no estén incluidos los daños estéticos de los bienes si no se ha producido una rotura de los mismos. También, hay que comprender que los activos con poco valor (por debajo de los 50 o de los 100 euros) posiblemente se encuentren excluidos. En cualquier caso, lo más habitual es que la compañía aseguradora decida enviar un técnico al domicilio para verificar, evaluar y analizar los dispositivos eléctricos que se han visto afectados, pudiendo, incluso, llegar a reparar aquellos que tengan arreglo.

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