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¿Qué tipos de riesgos y tipos de seguros existen?

Te contamos qué tipos de seguros existen para que elijas el que mejor se adapte a tus necesidades.

El seguro, uno para cada daño

El concepto de riesgo, al igual que el de seguro, es de amplio recorrido; nos rodea a lo largo de nuestra vida. Si atendemos a lo que al respecto nos indica la RAE, la lista de riesgos es muy extensa: riesgo accesorio, agravado, asegurable, asumible, atómico, común, constante, catastrófico, profesional… son algunos de ellos. Aunque, en particular, en este post, sobre todo, nos interesa el “riesgo” en su vertiente aseguradora; es decir, el riesgo asegurable.

Por lo que, insistiendo en su componente asegurador, en el riesgo radica la razón de ser fundamental que da origen al seguro; de hecho, es evidente que sin riesgo, el seguro no tiene sentido, ya que no existiría circunstancia o evento al qué dar cobertura. Así, escuetamente, el riesgo asegurable consiste en la posibilidad de que se produzca un hecho que genere daños, una contingencia que haga surgir la necesidad de cubrir la probabilidad de que suceda así como sus diferentes consecuencias a través de un seguro.

Pero, llegados a este punto, también hay que indicar que, aunque alguna de las circunstancias indicadas líneas atrás estuvieran presentes, podría darse el caso de que algún riesgo, en particular (en última instancia, siempre dependerá de la compañía elegida), no fuera susceptible de ser asegurado. Entre las características que, por norma general, presentan los riesgos que las entidades aseguradoras acceden a cubrir están: que el riesgo a cubrir sea posible; pero también incierto (que en realidad no tengamos la certeza de que vaya a suceder); así como fortuito (no intencionado); concreto (deberá aparecer contemplado expresamente en la póliza; lícito (los seguros no dan cobertura a conductas ni comportamientos ilegales); y, por último, medible (se conocen sus consecuencias, encontrándose reguladas, por ejemplo, a través de baremos).

 

Tipos de seguros

Pues bien, una vez que hemos visto -en líneas generales- en qué consiste o qué es un riesgo asegurable, a continuación pasaremos a ofrecerte una clasificación de este tipo de riesgos en función de las soluciones aseguradoras diseñadas por las compañías con el objetivo de cubrirlos: 

  • Seguros personales: este tipo de seguros han sido concebidos con el objetivo de proteger la integridad física de las personas, su salud o existencia; es decir, se trata de riesgos que la amenazan en mayor o menor mediada. En definitiva, se trata de un tipo de contrato asegurador en el que el riesgo a asegurar o dar cobertura es una persona. De este modo, dentro de los denominados como seguros personales encontramos las pólizas de accidentes, salud (asistencia sanitaria, reembolso de gastos y dental), enfermedad (subsidio o indemnización), vida (fundamentalmente, en la parte de riesgo) y dependencia, dirigidos a cubrir contingencias relacionadas con los accidentes a los que nos encontramos expuestos a diario, los problemas de salud que podamos padecer, nuestro ritmo de vida o, incluso, nuestra propia muerte o invalidez. 
  • Seguros patrimoniales: son aquellos seguros dirigidos a hacer frente a las contingencias que pudieran afectar a nuestro patrimonio (entiéndase como éste, todos nuestros bienes y posesiones de carácter material) tanto de forma directa como indirecta. Con relación a la primera, de manera directa, se encuentran los seguros de daños; pólizas como las destinadas a prestar cobertura aseguradora a viviendas, comunidades de propietarios y comercios (en muchas de sus coberturas), automóviles (en las coberturas de robo, o daños propios, por ejemplo), transportes, ingenierías, incendios, crédito… Cuando entra en juego el componente indirecto, los seguros de Responsabilidad Civil cobran especial relevancia; ya que en el caso de ocasionar cualquier tipo de daño a un “tercero” y no encontrarnos protegidos frente a este tipo de contingencias con uno de estos seguros, por norma general, nos veremos envueltos en un buen lío. Desde que nuestro perro muerda a alguien o provoque un accidente, pasando por que ocasiones daños en la vivienda de un vecino como consecuencia de la rotura de una tubería, hasta los daños propiciados a terceras personas en un percance de tráfico, son escenarios en los que sin la cobertura de un seguro de Responsabilidad Civil podremos encontrarnos en un verdadero aprieto. 
  • Seguros de prestación de servicios: las entidades aseguradoras han creado esta gama de seguros con el objetivo de garantizar al asegurado, en función de determinadas causas, la prestación de una serie de servicios al asegurado; pólizas que, en algunas ocasiones, también contemplan una indemnización económica en favor del asegurado. En este grupo de seguros tienen cabida las pólizas de asistencia en viaje (protegen al asegurado ante numerosos imprevistos, ya sea durante un desplazamiento de negocios o un viaje de placer), defensa jurídica (prestan al asegurado asesoramiento y asistencia legal, en el caso de que fuera necesario, ante todo tipo de reclamaciones de esta índole) y decesos (proporcionan asistencia a la familia del asegurado en todo lo relacionado con el funeral del asegurado, así como en los trámites derivados de su defunción).

Por lo tanto, en base con lo visto hasta este momento, se podría afirmar que para cada tipo de riesgo (asegurable), las compañías que operan en este sector han diseñado una familia de pólizas a través de las que cubrir todas o parte de las necesidades de protección de los asegurados.

Por último, siendo referente todo lo expuesto hasta el momento, la gestión de riesgos es el “terreno de juego” en el que las entidades aseguradoras ofrecen, suscriben y prestan sus servicios a los asegurados que confían en ellas -como depositarias de su confianza- para cubrir una serie riesgos; en otras palabras, a través de las distintas pólizas de seguro, los asegurados transfieren a las compañías una parte o todo el riesgos al que se ven expuestos. Precisamente aquí, en la necesidad de transferir esos “riesgos” se fundamenta el seguro; a este respecto, tampoco podemos dejar de lado el concepto de “mutualización” del riesgo, que consiste en hacer partícipes del mismo al mayor número de personas posibles, para que cuando llegue la hora de la verdad, el siniestro, los asegurados puedan estar tranquilos, ya que éste estará cubierto por nuestra póliza de seguro.

 

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