Procesionaria en perros: síntomas, tratamiento y qué hacer
Mascotas
En este artículo podrás informarte acerca de
- ¿Qué es la procesionaria y por qué es peligrosa para los perros?
- ¿En qué época del año es más frecuente?
- Síntomas de la procesionaria en perros
- Inflamación de lengua y hocico
- Salivación excesiva y vómitos
- Lesiones en la lengua
- Dificultad para respirar
- ¿Qué hacer si tu perro toca o ingiere procesionaria?
- Retirar al perro de la zona y lavar con abundante agua
- Acudir de inmediato al veterinario
- ¿Puede ayudarte un seguro veterinario en una urgencia como esta?
- La procesionaria como accidente veterinario: importancia de tener la cobertura correcta
- ¿Qué no cubre el seguro en casos como la procesionaria?
- Cuánto cuesta tratar la procesionaria en perros y cómo es el tratamiento
Con la llegada de las temperaturas suaves, surge una de las amenazas más peligrosas para nuestras mascotas: la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa).
Estas pequeñas orugas, que se desplazan por el suelo en fila india, poseen miles de pelos urticantes cargados de una toxina llamada taumatopenia, con la que el simple contacto puede desencadenar una reacción alérgica severa o una necrosis en los tejidos del perro, convirtiéndose en una emergencia veterinaria que requiere actuación inmediata, así que hoy te explicamos cómo proteger a tu mascota y cómo responde tu seguro ante este imprevisto.
¿Qué es la procesionaria y por qué es peligrosa para los perros?
La peligrosidad de la procesionaria reside en su sistema de defensa, ya que cada oruga cuenta con unos 500.000 pelos urticantes que funcionan como dardos envenenados. Cuando la oruga se siente amenazada, desprende estos pelos, que pueden quedar suspendidos en el aire o pegarse a las superficies.
La curiosidad innata de los perros los lleva a olisquearlas o intentar lamerlas, lo que provoca que la toxina entreen contacto directo con las mucosas. El efecto es devastador, genera una inflamación violenta, destruye las células de la zona afectada (necrosis) y, en casos extremos, puede provocar un shock anafiláctico que ponga en riesgo la vida del animal en cuestión de minutos.
¿En qué época del año es más frecuente?
Aunque tradicionalmente se asociaba a la primavera, el cambio climático ha alterado sus ciclos, por lo que, actualmente, el riesgo comienza a finales de enero o febrero y se extiende hasta mayo. Es el momento en el que las orugas bajan de sus nidos en los pinos (esos "bolsones" blancos de seda) hacia el suelo para enterrarse y completar su metamorfosis, y es precisamente en este descenso y desplazamiento cuando el riesgo de contacto con los perros en parques y bosques es máximo.
Síntomas de la procesionaria en perros
Detectar a tiempo que tu mascota ha tenido contacto con una oruga es fundamental, ya que la reacción no se hace esperar y suele ser extremadamente dolorosa para el animal.
Es vital observar el comportamiento del perro tras un paseo por zonas de pinos o cedros. Si detectas una actitud nerviosa o una inflamación repentina, revisa los siguientes signos clínicos que suelen aparecer de forma escalonada:
Inflamación de lengua y hocico
Es el signo más evidente y rápido: en pocos minutos, la lengua puede sufrir una hinchazón desproporcionada (glositis). Verás que tu perro intenta rascarse la boca desesperadamente con las patas o contra el suelo, incapaz de cerrar la mandíbula debido al aumento de volumen de los tejidos.
Salivación excesiva y vómitos
El contacto con la toxina irrita las glándulas salivales, provocando que el perro empiece a babear de forma abundante y viscosa (sialorrea). Además, es frecuente que el perro presente náuseas o vómitos, especialmente si ha llegado a ingerir algún pelo urticante o si el dolor es tan intenso que le genera un estado de shock.
Lesiones en la lengua
Con el paso de las horas, si no hay tratamiento, la lengua cambia de color y pasa de un rojo intenso a un tono morado o incluso negro, lo que indica que el tejido está muriendo por falta de riego (necrosis). En los casos más graves, el perro puede perder fragmentos de la lengua días después del incidente.
Dificultad para respirar
Si la toxina llega a la garganta, se produce un edema de laringe, por lo que el perro presentará jadeos angustiosos, sonidos roncos al respirar o incluso mucosas azuladas por la falta de oxígeno. Esta es la fase más crítica y requiere atención médica inmediata para evitar la asfixia.
¿Qué hacer si tu perro toca o ingiere procesionaria?
Si sospechas que tu perro ha tocado una oruga, el tiempo es tu peor enemigo, ya que la rapidez con la que elimines la toxina determinará la gravedad de las secuelas.
La procesionaria es una emergencia médica que no espera, actúa rápido y asegúrate de contar con un seguro de mascotas
Ante la desesperación del animal, es importante mantener la calma y seguir estos dos pasos esenciales para minimizar los daños antes de llegar al hospital veterinario.
Retirar al perro de la zona y lavar con abundante agua
Lo primero es alejar al perro del foco para evitar más contactos. Inmediatamente, lava la zona afectada (boca y hocico) con agua templada, ya que el calor ayuda a degradar la toxina taumatopenia. Es vital no frotar la zona, puesto que eso rompería más pelos urticantes clavados, liberando más veneno, por lo que mejor deja que el agua corra a presión moderada sobre la lengua.
Acudir de inmediato al veterinario
Lavar la boca es solo un primer auxilio, debes acudir a urgencias de inmediato. El profesional administrará corticoides de acción rápida y antihistamínicos para frenar la reacción alérgica. Además, en casos de necrosis, el veterinario realizará limpiezas quirúrgicas y pautará antibióticos para evitar infecciones secundarias que podrían complicar el cuadro.
¿Puede ayudarte un seguro veterinario en una urgencia como esta?
Ante una situación tan estresante, lo último que quieres es que el factor económico condicione la salud de tu mascota. Contar con una póliza de Seguros El Corte Inglés te permite tomar decisiones rápidas sin mirar la factura.
La procesionaria como accidente veterinario: importancia de tener la cobertura correcta
Aunque la procesionaria es un ser vivo, una urgencia médica por este motivo encaja dentro de la cobertura de asistencia veterinaria por accidente. Esto se debe a que se trata de una intoxicación o lesión súbita, externa e involuntaria.
Siempre que tengas esta cobertura activa y hayas superado el periodo de carencia (el tiempo de espera tras contratar), el seguro de mascotas cubrirá:
- Consultas de urgencia (incluyendo suplementos por nocturnidad).
- Pruebas diagnósticas y analíticas necesarias.
- Los tratamientos farmacológicos administrados en clínica.
- Hospitalización si el animal requiere monitorización por riesgo respiratorio o hidratación intravenosa.
¿Qué no cubre el seguro en casos como la procesionaria?
Es importante recordar que el seguro para perros responde ante la emergencia médica del animal, pero no ante situaciones preventivas o preexistentes. Por lo tanto, no estarán cubiertos los gastos si el contacto con la oruga ocurrió antes de la fecha de efecto de la póliza o durante el periodo de carencia.
Asimismo, el seguro no cubre servicios de control de plagas o desinsectación en tu jardín privado, sino que estos son gastos de mantenimiento de la propiedad que no forman parte de la asistencia sanitaria de la mascota.
Cuánto cuesta tratar la procesionaria en perros y cómo es el tratamiento
El coste de tratar una urgencia por procesionaria puede oscilar entre los 180 y los 600 euros, dependiendo de la gravedad y de si se requiere hospitalización en un centro 24 horas.
El tratamiento suele consistir en una limpieza profunda bajo sedación, seguida de una terapia intensiva con antiinflamatorios potentes. Gracias a la cobertura de accidentes, estos importes dejan de ser una carga para el propietario, permitiendo que el perro reciba la mejor atención médica posible desde el primer momento.