Finalizado el periodo estival, volvemos a la rutina (muy a nuestro pesar) y nuestra casa de vacaciones vuelve a quedar completamente sola a la espera de que llegue algún puente, Navidad o Semana Santa para volver a llenarse de vida y alegría.

Aunque es recomendable que no pase más de mes y medio sin que hayamos visitado nuestra casa de verano (aunque sea durante una escapada de fin de semana), en ocasiones, estamos tan ocupados y nos surgen tantos planes que vamos aplazando la visita. ¡ERROR!

¿Cómo podéis estar tranquilos en la distancia sabiendo que vuestra propiedad lleva cerrada varias semanas?

Algunos de los accidentes que pueden suceder mientras la casa está cerrada son:

  • Inundación por lluvias o roturas provocadas por temporales.
  • Rotura de cañerías.
  • Robo.
  • Incendio.
  • Hundimiento de muros o paredes.
  • Ocupas.
  • Accidentes derivados de casa de los vecinos.

¿Qué precauciones debéis tomar para proteger vuestra casa de vacaciones?

  • Que alguien de confianza tenga una llave y pueda pasarse de vez en cuando.
  • No estar más de 50 días sin visitarla.
  • Desactivar la luz y no dejar nada en la nevera cuando la abandonemos.
  • Desagües tapados: para evitar que entren bichos.
  • Grifos bien cerrados.
  • Persianas bajadas al máximo, sobre todo en zonas de playa.
  • Contratar un buen seguro para hogar que proteja tu segunda vivienda y evite gastos innecesarios en el caso de que ocurra un accidente.

Imagina que un buen día, te llaman los vecinos de la playa comentándote que se han encontrado su casa repleta de agua por una rotura en tu apartamento, el arreglo podría derivar en un gran desembolso para tu bolsillo si no tuvieras seguro.

Como una segunda vivienda no cubre las mismas necesidades que la vivienda habitual, puedes contratar una póliza  acorde a sus características y usos que haga que estés tranquilo/a durante las semanas que no la visitas.