A la hora de contratar un seguro de hogar, nos encontramos con una serie de garantías que no siendo las más conocidas, sí que son muy aconsejables en ciertos casos. Por ejemplo, la cobertura de pérdida de alimentos refrigerados o congelados, garantiza el reembolso de los gastos ocasionados por la pérdida o el deterioro de los alimentos destinados al consumo familiar, como consecuencia de las situaciones contempladas en la póliza y con los límites reflejados en la misma.

Situaciones como un corte de suministro, avería del propio aparato u otras causas amparadas por las pólizas, son las que hacen necesaria esta garantía de pérdida de alimentos refrigerados o congelados. Sin embargo, se trata de una cobertura que, en los últimos años, incorporan muchos seguros como una garantía complementaria, que resulta muy atractiva.

La cobertura de pérdida de alimentos refrigerados o congelados ofrece, generalmente, una indemnización por la pérdida o deterioro de alimentos que teníamos depositados en frigoríficos o congeladores del domicilio asegurado, como consecuencia de avería de los aparatos, a causa de cualquier otro siniestro amparado por la póliza o de cortes del suministro eléctrico accidentales durante un tiempo mínimo determinado. Dichos cortes, pueden venir determinados por fenómenos meteorológicos o incidencias técnicas, pero, en todos los casos, ha de ser fortuito y no un corte previsto.

Con carácter general, para solicitar la tramitación de un siniestro de pérdida de alimentos refrigerados o congelados a consecuencia de un corte eléctrico, provocado por el fallo de la empresa suministradora de energía, el asegurado debe presentar al Asegurador un certificado emitido por su compañía eléctrica en el que conste que hubo una anomalía en el suministro de luz durante determinadas horas, la fecha concreta, etc. así como una valoración de los alimentos dañados.

Puede suceder también que, la pérdida de alimentos congelados o refrigerados, se produzca a consecuencia de una avería del frigorífico o congelador; en estos casos, lo habitual es que, para tramitar el siniestro, el Asegurador requiera la factura de la reparación o un informe detallado del servicio técnico en el que figure la causa de la avería.