Lo primero que debemos tener en cuenta es que un seguro no puede ser objeto de enriquecimiento injusto para el asegurado, es decir, la indemnización que haga efectiva la aseguradora no puede dejar en mejor situación al asegurado de la que tenía antes del siniestro.

Por eso, lo ideal a la hora de contratar una póliza de seguro de nuestra vivienda es que el capital o suma asegurada que reflejamos en dicha póliza coincida plenamente con el valor del interés asegurable. Si no coincidieran, en caso de que ocurriera un siniestro cubierto por la póliza, podrían darse dos supuestos: sobreseguro e infraseguro.

  • Sobreseguro: Si el valor asegurado de los bienes en el momento del siniestro (es decir el que figura en la póliza) es superior al valor por el que deberían estar asegurados, existirá entonces lo que se denomina “sobreseguro”. En este caso, el asegurado recibirá lo que cueste reponer, reparar o sustituir los bienes siniestrados y no más. La consecuencia, entonces, es que el asegurado habrá estado probablemente pagando más prima que la debida, teniendo derecho, en los términos previstos legalmente, a que se le devuelva el exceso pagado si ha actuado de buena fe.

Por ejemplo:

  • Vivienda asegurada contra el riesgo de incendio por 45.000 €.
  • El valor de reconstrucción del inmueble es de 30.000 €
  • Siniestro total, una explosión destruye totalmente el inmueble.

Este es un caso típico de sobreseguro por lo que el asegurado percibirá una indemnización de 30.000 €, pero no superior por mucho que el capital asegurado sea de 45.000 €.

  • Infraseguro: Si el valor asegurado de los bienes en el momento del siniestro (es decir, el que figura en la póliza) es inferior al valor por el que deberían estar asegurados, existirá  entonces lo que se denomina “infraseguro” y podría aplicarse la “regla proporcional”, por la que la aseguradora indemnizará en la misma proporción en que está asegurado el bien. Es decir, será indemnizado por sólo una parte de los daños sufridos.

Por ejemplo:

  • Vivienda asegurado contra el riesgo de incendio por 45.000 €.
  • El valor de reconstrucción del inmueble es de 60.000 €
  • Siniestro parcial, con un valor de los daños a consecuencia del siniestro de 30.000 €

Este es un caso típico de infraseguro en el que si aplicamos la regla proporcional la indemnización sería de

suma asegurada X importe siniestro  = indemnización
suma correcta

 

45.000 X 30.000  = 22.500
60.000

 

El asegurado percibirá de la aseguradora 22.500 euros y los 7.500 euros restantes deberá asumirlos él, como consecuencia del infraseguro.

Como hemos observado en los ejemplos, sobreseguro e infraseguro son dos situaciones perjudiciales para el asegurado, por lo que es importante realizar una correcta valoración de los bienes que vamos a asegurar.