A decir verdad, en los últimos años hemos esquiado más en los meses más cercanos a Semana Santa que en época navideña, ¡el tiempo está loco! Que dicen algunos…

Sea cuando sea, lo que debemos tener claro es cómo prepararnos para nuestro viaje a la nieve y qué necesitamos para realizar una de nuestras pasiones de la forma más segura posible. 

Lo primero que tenemos que hacer nada más reservar el viaje, es contratar un seguro de esquí para estar protegidos ante cualquier situación no deseada. Créenos, estas cosas pasan en la vida real y, como siempre decimos, mejor prevenir que… 

A continuación, señalamos algunas de las coberturas que más se contratan en los seguros de esquí. Pero todavía existen muchas más, todas adaptadas a las necesidades de cualquier esquiador durante su viaje a la nieve. 

  • Gastos de búsqueda en montaña y traslados en trineo o ambulancia por accidente.
  • Gastos médicos y quirúrgicos.
  • Gastos de convalecencia, máximo durante cuatro noches.
  • Si tus esquís se rompen por accidente, la compañía aseguradora se hará cargo del alquiler de un nuevo equipo durante, al menos, ocho días. ¡Nada interrumpirá a tus ganas de esquiar! 
  • Devolución del forfait no usado si ha tenido lugar un accidente.
  • Seguro de accidentes.
  • Envío de un conductor profesional, en caso de accidente, durante la práctica del esquí. ¡Sin límite!
  • Seguro de Responsabilidad Civil privada.
  • Traslado o repatriación del asegurado fallecido por accidente !sin límite! Y en el caso de acompañantes asegurados, sería por accidente o lesión ¡También sin límite!
  • Presencia de un familiar si el accidente requiere hospitalización.

Todo ello en cualquier estación de esquí europea en la que el asegurado y compañía permanezca hasta un máximo de 15 días en cada ocasión. 

¡Ahora solo nos queda invocar a la danza de la lluvia y ya de paso de la nieve!