La tranquilidad del hogar depende, entre muchas otras cosas, de una buena economía familiar. Pero con las facturas que a veces recibimos, millones de personas se quiebran la cabeza para intentar ahorrar todo lo posible y no derrochar.

Conseguir que no nos tiemble el pulso cada vez que nos disponemos a mirar el importe de una factura parece difícil, pero no es imposible. Son muchas las medidas que podemos tomar en casa para ahorrar en agua, en luz, al realizar la compra, etc.

Una de las facturas que más temen los consumidores es la factura de la luz. Sobre todo en invierno y debido al uso de las calefacciones eléctricas, la factura puede dispararse y crear un agujero económico en el bolsillo. Hasta el punto que desgraciadamente en nuestro país ya se dan casos de pobreza energética. Se trata del caso de personas que se abstienen de encender la calefacción en sus casas y la luz para no generar gasto y poder hacer frente a la factura.

Preferir pasar frío en nuestros hogares antes de enfrentarnos a una factura de la luz, puede parecernos una locura, pero es algo que cada vez ocurre con más frecuencia.

Desde la asociación de consumidores OCU, han emitido una serie de indicaciones para mostrar cómo podemos llegar a ahorrar un 50% en la factura de la luz contando con un buen aislamiento en nuestro hogar.

Aislar bien una casa para protegerla de las bajas temperaturas supone tener que realizar una inversión económica, que si en un principio te puede parecer algo cara, a la larga te puede llegar a compensar. Pero antes de desembolsar cualquier cantidad de dinero, también hay ciertos trucos que puedes aplicar tú mismo en tu hogar para mantener la casa caliente y ahorrar electricidad.

Para empezar puedes recurrir a recursos naturales como el sol. Cuando este incida sobre tu casa, aprovéchalo, dejando que los rayos solares atraviesen las ventanas. Para ello corre las cortinas y sube las persianas.

Otra medida que puedes tomar es mantener caliente la estancia en la que más vida vayas a hacer y ahorrar electricidad en otras zonas de la casa que utilices menos. En la estancia que quieras mantener mejor climatizada, cierra la puerta para que el calor se concentre en ella. Una temperatura de 20°C será la idónea.

Por último detecta todas las posibles entradas de frío del exterior: rendijas en puertas y ventanas. Trata de obturarlas. Las cortinas y las persianas pueden frenarlas bastante.