La rutina y las obligaciones nos obliga a desplazar este tipo de actividades, ya que se consideran menos productivas.

Estos beneficios quizás te hagan cambiar de opinión e inviertas un poco de tu tiempo libre en volver a dibujar un árbol:

- Ejercita el cerebro: cuando pintas ocurre lo mismo que cuando vas al gimnasio, la única diferencia es que pintando bombeas y ejercitas el cerebro y, cuando vas al pabellón, entrenas los músculos y articulaciones del cuerpo.

- Mejora tu capacidad de comunicación: esta técnica es muy efectiva cuando una persona se siente frustrada, no quiere o no puede expresarse a través de la palabra, y de esta forma tan creativa le permite sentirse libre y expresar sus emociones y sentimientos.

- Beneficia tu motricidad: aprender y dedicarle tiempo a esta actividad te genera la misma sensación que cuando aprendes a montar en bici. Es decir, cada vez que cojas un pincel o lápiz siempre vas a recordar lo aprendido.

Mientras que en los niños se utiliza la pintura para desarrollar este tipo de motricidad, en los adultos ayuda a mantenerla.

- Mantiene o mejora la salud mental: la concentración que puedes llegar a tener mientras pintas o dibujas se compara con la que puedes experimentar haciendo yoga. Es máxima. Esto significa que la práctica de esta actividad te permite dejar fuera los pensamientos negativos, y las preocupaciones y evadirte en tu mundo creativo y libre. Muchos estudios han comprobado que pintar reduce la depresión y la ansiedad.