Aunque, actualmente el consumidor otorga mucha importancia a la función decorativa de la campana extractora, no podemos olvidar su importante misión: es muy útil para eliminar olores, grasas y malos humos mientras estamos cocinando. Se encarga de evitar que el ambiente del resto de la casa se impregne de estas sustancias favoreciendo a la limpieza y buen ambiente de nuestro hogar.

A la hora de limpiar la cocina, el extractor de humos ha de ser uno de los elementos principales a revisar ya que, se ha demostrado que es una de las principales causas de incendio en los hogares. ¿A qué se debe? En la mayoría de los casos, es porque no se limpia lo suficiente o cada suficiente tiempo. La limpieza no tiene por qué realizarse diaria ni semanalmente pero si es recomendable realizarla, al menos, cada par de meses, con el fin de evitar que se vaya acumulando grasa.

Una vez se acumula la grasa, imagina que salta aceite caliente o alguna chispa. ¡El fuego está servido!

¿Cómo limpiar la campana extractora correctamente?

Los materiales que necesitas son: agua, quita grasas o jabón casero, amoniaco, olla, limón, esponja y papel.

  1. Hierve agua con limón en una olla alrededor de 15 minutos para ablandar la grasa que ha quedado fijada en la campana tras su uso.
  2. Desmonta el extractor. Dependiendo del modelo se hará de una forma u otra. Sobre todo, has de asegurarte que el filtro de la campana quede bien limpio. Hay dos tipos de filtro: visible y no visible.
  3. Limpia el interior de la campana con jabón o amoniaco y seca con un papel.
  4. En el caso de lámparas elaboradas con acero inoxidable utiliza aceites específicos para limpiar su exterior.

Para estar protegidos ante cualquier incendio provocado por una mala limpieza de la campana extractora no dudes en contratar un seguro de hogar que se adapte a tus necesidades y tipo de casa.