Tic, tac, tic, tac…

Los Reyes Magos llegan a España cada cinco de enero durante el día para dejarse ver en cabalgatas de toda España junto a sus emisarios reales, sus camellos e infinidad de acompañantes que hacen de esa tarde la más mágica del año porque, en España, por mucho que disfrutemos de Papa Noel, ¡todavía somos de Reyes! No podríamos imaginar mejor broche final para acabar otra Navidad más, ¡todas las vacaciones esperándoles con ilusión y llegan justo al final!

Somos unos auténticos privilegiados, ¡solo vienen a España! ¡Debemos defender esta tradición y hacer que nunca jamás desaparezca! Los que perderíamos, seríamos nosotros…

¡Recibamos a los Reyes Magos y compañía como es debido! Seguro que nos lo agradecen en regalitos o, al menos, haremos que se sientan como en casa…

  • Dejar la calefacción o chimenea encendida esa noche es indispensable para que entren en calor, al menos durante unos minutos.
  • En el salón debemos dejar leche, galletas, dulces y agua y zanahorias para los camellos. ¡Deben estar hambrientos!
  • Escribir una lista de buenos deseos para el año nuevo, quizá ellos ponen de su parte para que todos se cumplan. También les gusta mucho leer aquellas cosas malas que has hecho durante el año anterior. ¡Fuera lo malo! Escribir, nos hace ser mejores personas.
  • Un Belén o, al menos, la representación de un Nacimiento no debe faltar.
  • Ten la casa ordenada para dar buena impresión a sus majestades.
  • Los niños deben dejar uno de los juguetes que ya no usen para que los Reyes Magos puedan llevarlo a otros niños más desfavorecidos. ¡Serán infinitamente felices!

Tener un buen seguro de hogar que sepa diferenciar a los Reyes Magos de verdad cuando lleguen a casa. ¡No vaya a ser que entren unos impostores!

¡Felices Reyes!