Antes, nuestros padres o abuelos compraban una casa y la amueblaban para toda la vida, pintando las paredes de vez en cuando y como máximo cambiando tejidos. Pues bien, con el auge del diseño low cost y nuestras ganas infinitas de consumir y decorar, decorar y consumir (parte de culpa la tienen los gemelos de la tv) eso que hacían nuestros abuelos se ha terminado. Ahora cambiamos de decoración o de aspecto nuestra casa igual que cambiamos de coche. ¿Por qué no?

La realidad es que es muy bueno ya que nos ayuda a mejorar el humor, cambiar de aires y adaptarnos a las nuevas necesidades. Además, los estilos decorativos cambian y nos gusta estar a la última. Para qué vamos a andarnos con rodeos, ¡es puro gusto!

Pues bien, todo perfecto hasta que movemos ese mueble de ahí o quitamos el papel pintado de allá (podemos extrapolarlo también a una casa nueva de segunda mano). ¡Sorpresa! El cuadro de la primera Comunión de Pepe, antes nos encantaba pero ahora nos horroriza y no queremos tener nada en esa pared, ¡lo quitamos! 

El minimalismo ha sacado a la luz los agujeros de las paredes en millones de hogares españoles. ¿Cómo podemos acabar con ellos? Que no cunda el pánico, manos a la obra.

Antes de nada, necesitas los siguientes materiales: espátula, una llana, aguaplast (o yeso) y una lija de grano fino para rematar.

  1. Limpia la superficie que vas a trabajar.
  2. Introduce con los dedos el aguaplast y, si lo crees conveniente, ayúdate de la espátula.
  3. Alisa la zona
  4. Lija para que no se vean los imperfectos.

¡Listo!

Sea como sea tu casa nueva, debes contratar un seguro de hogar antes de entrar a vivir. Te evitará posibles grandes derramas de dinero en el futuro.