Nos referimos al día a día en casa con los niños, posiblemente este sea el artículo más costumbrista que hayamos escrito en este blog, ¡regresamos al día a día! Levantarse, asearse, desayunar, pasar la mayor parte del día fuera, regresar, arreglar la casa, preparar comidas y cenas, hacer deberes, ¿deportes?, ducharse, cenar, rato de relax y cama…

¿Cuándo se friegan los platos, se lava la ropa, se ordenan los cajones o se barre el suelo?

A no ser que haya una persona dedicándose 100% a estas labores durante todo el día, bien contratada (inaccesible para la mayoría de mortales), o bien siendo un miembro de la familia (lo que ha venido siendo habitual, aunque desde hace años, el panorama ha cambiado mucho)… ¿Cómo podemos sacar las tareas cotidianas sin demasiado esfuerzo? La respuesta es muy sencilla, repartiendo el trabajo y educando el hábito de recoger y limpiar, sin más.

Niños con buenos hábitos serán adultos eficientes en un futuro. En este caso los adultos, solo tenemos que enseñar y dar ejemplo. ¿Cómo nos organizamos? Muy fácil, ¡usando la lógica y parándonos primero a pensar!  

Haremos una lista de necesidades semanales divida por días. Por ejemplo: lunes compra, domingo cocer pastas y arroces para la semana, sábado limpieza de estas estancias…

Esta parte nos hará un esquema mental del tiempo que necesitaremos cada día. Por último, trataremos de invertir el tiempo que hayamos estimado, por ejemplo, una hora al día entre toda la familia para mantener la casa a punto, hará que nunca tengáis que estar demasiado tiempo.

En ese proceso de pensar y actuar, podemos llevar a cabo trucos como poner lavadoras completas, fregar todo lo que pase por la cocina y no acumular, limpiar la bañera o ducha cada vez que se use, doblar la ropa que no sea de plancha nada más se seque…

¡Hogar limpio, hogar tranquilo, hogar seguro… hogar feliz!