Pintar las paredes es la forma más fácil de darle un aire nuevo, limpio y fresco a tu casa. Pero este proyecto puede convertirse rápidamente en una pesadilla si no tienes un poco de cuidado.

La pintura de interiores es, con mucho, la actividad de mejora del hogar más popular, y es fácil entender por qué. No existe una forma mejor y más asequible de renovar las habitaciones que con una nueva capa de pintura. Además, pintar no es muy difícil y no requiere entrenamiento especializado: todo lo que se necesita es un poco de paciencia, práctica y algunos consejos útiles.

 

Estos consejos de pintura pueden ayudar incluso a los principiantes a lograr resultados de calidad profesional. Con estas sugerencias no solo pintarás mejor, también lo harás más rápido y más ordenadamente.

 

  1. Prepara la superficie

Un trabajo de pintura comienza con la preparación adecuada de la superficie que vas a pintar. Eso significa que debes raspar, lijar, parchear y rellenar todos los agujeros, grietas, abolladuras e imperfecciones de la superficie.

Esta no es la parte más divertida de pintar una habitación, pero es la parte más importante. Ninguna pintura, independientemente de su precio, color, grosor o lo que afirmen fabricantes o vendedores, ocultará una superficie rajada o picada.

 

  1. Dar la imprimación

La imprimación de paredes y techos es obligatoria siempre que pintes sobre yeso nuevo o pintes sobre un color oscuro. Pero es importante aplicar imprimación cada vez que pintes. Tiene tres funciones principales: primero, sella las paredes; en segundo lugar, permite la cobertura de la pintura con una sola capa; en tercer lugar, y lo más importante, mejora la adhesión de la pintura, lo que reduce en gran medida la descamación y que se desconche la pintura.

Los pintores profesionales a veces tiñen la imprimación mezclando una pequeña cantidad de la pintura elegida en la imprimación. Este truco mejora enormemente la capacidad de la capa superior para ocultar completamente la superficie imprimada.

 

  1. Elige telas en lugar de plásticos

Los típicos plásticos son una forma económica de proteger los suelos y los muebles de las salpicaduras de pintura, pero sería mucho mejor invertir en telas. La lona es extremadamente duradera y resistente a los desgarros. Se queda plana y representa un peligro de tropiezo mucho menor. Absorbe las gotas de pintura, a diferencia de los plásticos, que se vuelven resbaladizos cuando se salpican con pintura. Las lonas se pueden doblar fácilmente en esquinas y junto a las puertas, algo que es imposible de hacer con láminas de plástico. Además, la mayoría de los protectores de plástico deben desecharse después de un uso y los paños de lona durarán toda la vida.

 

  1. Consigue un mango telescópico  

Olvídate de la escalera de mano y hazte con un mango telescópico para tu rodillo de pintura. Existen de varias longitudes, así que comprueba la que debes elegir para pintar cómodamente los techos y las paredes de tu casa, por altos que puedan ser.  Verifica que el mango de tu rodillo de pintor tenga un orificio roscado en el extremo, para poder colocarlo en el telescópico.

Busca uno que tenga un agarre antideslizante y un núcleo de metal rígido. Y asegúrate de que el extremo roscado del mango largo también sea de metal. Los mangos totalmente de plástico son demasiado flexibles, lo que los hace difíciles de controlar.

 

  1. Use una rejilla de pintura, no una bandeja

Es el mejor enfoque, el más rápido y ordenado: aplica la pintura directamente desde el bidón usando una rejilla de pintura. Esta es simplemente una pantalla rectangular, rígida de metal o plástico que se engancha en el borde del cubo. Llena un balde hasta la mitad con pintura, luego cuelga la rejilla dentro del balde. Sumerge el rodillo en la pintura y enróllala contra la rejilla para eliminar el exceso de pintura. Al final del día, coloca la rejilla en el balde y cierra la tapa.

 

  1. Almacenamiento durante la noche

Si has terminado de pintar por ese día, pero aún te queda tarea para el siguiente, no tienes que pasar, si no quieres, por el laborioso proceso de limpiar las brochas y los rodillos de pintura. En cambio, simplemente cepilla o retira el exceso de pintura con un rodillo y luego envuélvelos firmemente con papel film para alimentos. Si es necesario, dobla el plástico para expulsar el aire, luego coloca los materiales envueltos en una nevera para mantenerlos frescos. Te parecerá una locura, pero funciona: evitará que la pintura se seque durante la noche y deje inutilizable tu equipo.

 

Al día siguiente, simplemente saca todo del frigorífico unos 30 minutos antes de empezar y estará listo para usar. Brochas y rodillos debidamente envueltos se pueden almacenar de esta manera durante varios días si estás llevando a cabo un trabajo realmente laborioso que necesite más de un día de ejecución.