Ese día debemos reír, disfrutar de la compañía, ponernos guapos y ser felices. Lo que NO debemos hacer por encima de todo es:

  • Criticar el banquete, no es ni lugar ni momento. Si quieres hacerlo, hazlo con los más allegados pasado ese día. Si va a llegar a oídos de los novios, no lo hagas, recuerda que ellos lo hicieron con todo el cariño del mundo y, en la mayoría de los casos, no es su culpa sino la del restaurante en cuestión.
  • Pasarte con las copas, una cosa es una cosa y muchas cosas son muchas cosas (diría el refrán), mejor para cuando tengas que parar… Disfruta, ríe y pásalo bien sin ingerir alcohol en exceso, así evitarás sentirte mal física y psicológicamente al día siguiente. Por no hablar que no harás el ridículo…
  • Vestir de forma inapropiada, por ejemplo, ir con vaqueros o no arreglarte en una boda religiosa y por el día durante, al menos, el momento de la ceremonia. Hay tiempo para todo y, siempre demostrando tu estilo, puedes ir muy arreglado/a, sin sentirte disfrazado/a. ¡Qué no se diga! Total, son unas horas…
  • Llevar invitados tuyos, ¿imaginas? Sería el colmo de los colmos, te casas, invitas a un amigo y este acude a tu boda con cuatro amigos más. ¡Qué escándalo!
  • Ser partícipe o propiciar una pelea o algún otro momento desagradable de este tipo.
  • Pedir comida para llevar: perdone camarero, ¿me puede guardar esto que ha sobrado en un tupper? Queda un poco (bastante) feo, ¿no? Los novios te están invitando a comer o cenar porque quieren pasar un día agradable contigo, no les hagas pasar un mal rato… Eso sí, en nuestra vida real, pedir tupper para llevar a casa cuando salimos a comer fuera nos parece muy, pero que muy bien.
  • Llevarte algún elemento decorativo a casa como porta velas o centro de mesa. ¿Lo harías si en lugar de en un restaurante los novios te invitan en su casa?

En ese caso, mejor que tengan un buen seguro de hogar porque… ¡vaya con los amig@s!