Hacer bien la colada no es siempre tan fácil como parece: separar la ropa por colores, usar (o no) suavizante, elegir el programa adecuado… Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierten de algunos mitos extendidos entre la población, y que hay que desterrar para obtener una ropa limpia. Veamos esos falsos mitos sobre la lavadora:

  • Los mejores resultados se consiguen lavando con muchas revoluciones. Las prestaciones de la lavadora no dependen de la velocidad del centrifugado. Además, lavadoras con una capacidad de 7-8 kg y unas 1.000 o 1.200 rpm ofrecen las mejores prestaciones.
  • Los productos antical son imprescindibles para tener la lavadora en buen estado. Añadir un producto antical en cada lavado solo es necesario con agua muy dura, cuando se lava mucho, a altas temperaturas (más de 60°C) y con detergente en polvo. Lavando a 30°C, es superfluo añadirlos en cada lavado. Además, los detergentes líquidos ya incluyen en su composición una pequeña cantidad de antical, suficiente para prevenir las incrustaciones.
  • Los programas más cortos consumen menos. La eliminación de las manchas se consigue por la suma de varios factores: temperatura, acción mecánica, detergente y tiempo de lavado. Normalmente, los programas más largos usan menos agua o a menor temperatura, compensando así con tiempo ese ahorro. Los programas “ECO” suelen ser los que más duran. Es cierto que hay algunos programas breves que consumen efectivamente menos agua y menos energía, pero son programas pensados para lavar prendas apenas sucias.
  • Cuanto más detergente uses, más limpia sale la ropa. La dosis de detergente que recomienda el fabricante está pensada para eliminar la suciedad. E incluso con una dosis más ajustada puedes conseguir buenos resultados. Echar más detergente, al contrario, deja en los tejidos restos que pueden provocar hasta alergias. Es preferible tratar previamente la mancha complicada, con jabón o quitamanchas, y luego lavar con la dosis justa.
  • Si quieres tener la ropa suave, es imprescindible el suavizante. En general, el suavizante consigue una colada más perfumada y facilita el planchado, pero no es imprescindible. Para que los tejidos queden más suaves al tacto, prueba a lavar a temperatura más baja, y a plancha la ropa aún algo húmeda.
  • Siempre hay que separar la ropa blanca y de color. En los primeros lavados es mejor no mezclar la ropa nueva. Hay que tener mucho cuidado con las prendas de color rojo, las negras y las prendas de fibras naturales con que presentan tintes artesanos. Otros colores más suaves, o las prendas ya muy lavadas, pueden mezclarse, lavando a temperaturas bajas.